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Carles Puigdemont, protagoniza este sábado un acto político en la ciudad francesa


El expresidente catalán, Carles Puigdemont, protagoniza este sábado un acto político en la ciudad francesa de Perpiñán. Considerada como la "Catalunya Nord" por soberanismo, el dirigente fugado de la Justicia española ha ofrecido aquí una suerte de placebo para los miles de seguidores que han cruzado la frontera para verle "volver" a Cataluña "a medias". El acto, organizado por el Consejo de la República que comanda desde Waterloo (Bélgica), predica una aparente unidad, pero ha sido acogido con frialdad por Esquerra y la CUP. Los republicanos han mandado una delegación de muy bajo perfil y los antisistema directamente han plantado al expresidente.
"Sin fraternidad no hay libertad", proclamó Puigdemont en el inicio de su intervención. El expresidente, recibido entre aplausos y vítores por los más de 60.000 asistentes al acto (más de 100.000 según la organización) acudió al lugar vestido de presidente, con americana, pin de la Generalitat y escoltas. Las palabras de Puigdemont se vieron interrumpidas por el fervor de sus seguidores, que lo han interrumpido entre gritos de «presidente, presidente». "Llevamos escrita en la piel, todos nosotros, las persecuciones han seguido una generación tras otra de catalanes, por eso estamos aquí de pie, no arrodillados", aseveró. "Ya no nos detendremos, ni nos pararán, no tenemos que esperar tiempos mejores", afirmó en referencia a la estrategia de Esquerra de "ampliar la base" del secesionismo. Finalmente, exhortó a sus seguidores a prepararse para el choque definitivo con el Estado.

La república, aseguró, es ya una petición "mayoritaria" en la sociedad catalana. Además de Puigdemont, Comín y Ponsatí (que ofreció la versión más dura del nuevo argumentario de Perpiñán) también tuvieron voz en el acto los exconsejeros neoconvergentes presos Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn. Los líderes presos de la ANC y Òmnium y otros encausados por el "procés" también aparecieron con vídeos y cartas.
Fieles puigdemontistas en el acto de Perpiñán
Fieles puigdemontistas en el acto de Perpiñán - ABC
Por su parte, antes del inicio del acto, el exconsejero Ernest Maragall (ERC) ha definido la jornada como "día grande" para el secesionismo. "Hace pocos días veíamos la mesa de diálogo, es el contrapunto que necesitamos". "Aquí hay mucha gente de ERC", se ha defendido. "Hoy también Esquerra está aquí", contestó a las preguntas de la prensa sobre si el evento puigdemontista incomoda a los de Oriol Junqueras, centrados en la negociación con Pedro Sánchez. "Es un error buscar planteamientos divisorios, estábamos juntos en la mesa de diálogo, y estamos juntos aquí", ha recordado el también líder municipal republicano en el Ayuntamiento de Barcelona.
Desde la Assemblea Nacional Catalana (ANC) enmendaron las palabras de Maragall resaltando la importancia del acto paraponer en valor la estrategia del "exilio" capitaneada por Puigdemont. "Cargar pilas". Así resumió el acto la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, ante la prensa una cita que llega con unas elecciones convocadas por el presidente catalán, Quim Torra, pero aún sin fecha. Torra, Junts y Puigdemont esperan que esta cita impulse el papel neoconvergente en una semana protagonizada por la "mesa de diálogo" que Estado y Generalitat estrenaron esta semana en La Moncloa. "No creemos que la independencia llegue de esta mesa, pero le daremos una oportunidad", aseveró Paluzie en consonancia con las bajas expectativas que despierta la negociación entre los sectores más radicalizados del independentismo.

Pancatalanismo simbólico

El evento de Perpiñán está revestido de un notable simbolismo pancatalanista. No en vano, está previsto que el aquelarre de reivindicación Puigdemontista en tierra "catalanofrancesa" sea el mayor evento catalanista hecho en esta zona del sur de Francia. De pronto, la cita ha logrado atraer a más de 70.000 fieles puigdemontistas. Juntos, doblaron, por un día, la población de una localidad francesa deprimida económicamente y donde la influencia del catalán pierde fuerza con cada generación a pesar de los esfuerzos hechos desde Barcelona. "Esto también es Cataluña, pero España no reclama esta tierra a Francia como hace con Gibraltar", aseveró Paluzie en una pirueta de retórica pancatalanista avalada por Òmnium Cultural, que ha presumido de tener presencia en Perpiñán desde hace décadas.