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La fiscal Dolores Delgado tendrá que abstenerse en todas las causas del 'procés'


La próxima fiscal general del Estado Dolores Delgado tendrá que abstenerse de las causas que afectan al desafío independentista catalán, así como de aquellos procedimientos relacionados con los partidos políticos, debido a su anterior condición de diputada del PSOE y ex ministra de Justicia.
Así lo aseguran las diversas fuentes fiscales consultadas por EL MUNDO, que sostienen que la futura jefa de los fiscales de este país tendrá obligatoriamente que descargar la responsabilidad en su número dos, el teniente fiscal del Tribunal Supremo, plaza que en estos momentos se encuentra vacante tras el cumplimiento del mandato del fiscal Luis Navajas el pasado mes de diciembre.
El artículo 351 f) de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), cuya reforma fue aprobada cuando Delgado era ministra de Justicia, establece que "los jueces y magistrados, y los funcionarios de otros cuerpos, que reingresen en la carrera correspondiente deberán abstenerse, y en su caso podrán ser recusados, de intervenir en cualesquiera asuntos en los que sean parte partidos o agrupaciones políticas, o aquellos de sus integrantes que ostenten o hayan ostentado cargo público".
Además, el artículo 219.13 de la citada Ley recoge que "haber ocupado cargo público, desempeñado empleo o ejercido profesión con ocasión de los cuales haya participado directa o indirectamente en el asunto objeto del pleito o causa o en otro relacionado con el mismo" también es causa de abstención.
Por su parte, el artículo 28 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal sostiene que "los miembros del Ministerio Fiscal se abstendrán de algunas de las causas de abstención establecidas para los jueces y magistrados en la LOPJ, en cuanto les sean de aplicación. Las partes intervinientes en los referidos pleitos o causas podrán acudir al superior jerárquico del fiscal de que se trate interesando que, en los referidos supuestos, se ordene su no intervención en el proceso" y especifica que "cuando se trate del Fiscal General del Estado resolverá la Junta de Fiscales de Sala".

"NUNCA" SE HA RECURRIDO A LA JUNTA DE FISCALES

De ahí que si Delgado se negara a apartarse de alguno de los procedimientos que afecten al procés -donde dio orden política a la Abogacía del Estado para cambiar la calificación jurídica por el 1-O- o sobre corrupción de formaciones políticas, la Junta de Fiscales de Sala tendrá la última palabra.
Este órgano, considerado el generalato del Ministerio Fiscal, está compuesto por los miembros del Ministerio Público que ostentan la máxima categoría de la carrera. Desde que en el año 2007 se reformó el Estatuto Orgánico "nunca" se ha producido una circunstancia en la que, concurriendo motivos objetivos de abstención para un fiscal general, haya habido que recabar la opinión de la Junta de fiscales de Sala ante la negativa a apartarse del mismo.
Por otro lado, existe un precedente al de Delgado donde el Consejo Fiscal se mostró tajante sobre la abstención de un fiscal tras su paso por la política. Se trata del caso del ex fiscal jefe de CataluñaMartín Rodríguez Sol, quien fue en el año 2015 de número dos por Barcelona en la lista de Unión Democrática de Cataluña a las elecciones al Parlament.
Rodríguez Sol elevó una consulta al Consejo Fiscal sobre si se le iba a aplicar de forma retroactiva la reforma de la LOPJ sobre la abstención. La respuesta fue afirmativa estableciendo el órgano asesor que había causa objetiva de abstención para el ex fiscal jefe de Cataluña en el caso de los procesos que afecten tanto a formaciones políticas como a cargos públicos tras su breve paso por Unió. Además, en septiembre del año pasado, el Consejo Fiscal determinó que esas abstenciones se debían producir "sin límite temporal".

LIBERTAD PARA LOS NOBRAMIENTOS

Sin embargo, donde sí tendrá las manos libres la futura fiscal general del Estado será en política de nombramientos. Tal y como informó este periódico, Delgado deberá afrontar la renovación de 50 puestos discrecionales de la carrera fiscal, entre ellos el de su número uno, el teniente fiscal del Tribunal Supremo, y el de su número dos, el inspector fiscal, ambos miembros natos del Consejo Fiscal, órgano que precisamente informa sobre los nombramientos del Ministerio Público.
Además, la próxima fiscal general del Estado deberá nombrar a siete fiscales de Sala, tres fiscales del Alto Tribunal, el fiscal del Tribunal de Cuentas, el teniente fiscal de Anticorrupción, así como a los fiscales superiores de Galicia y Aragón, entre otros cargos.
A estos cambios se pueden sumar los que la ex titular de Justicia decida llevar a cabo en la Secretaría Técnica de la Fiscalía General de Estado, es decir, en el cuerpo de fiscales que están considerados como la guardia de corps del máximo responsable del Ministerio Público.
En medio de la polémica por su nombramiento, la ex ministra de Justicia se enfrenta este jueves en el Congreso de los Diputados al examen de los partidos políticos sobre su candidatura. Se espera que la exposición que haga Delgado en la Comisión de Justicia transcurra entre las acusaciones de la oposición en pie de guerra porque una ministra de Sánchez vaya a ser la futura general del Estado. Máxime cuando la fiscal de carrera, como miembro del Ejecutivo, fue muy cuestionada y llegó a ser reprobada por el escándalo de las cintas del comisario Villarejo.