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Macron lanza una campaña contra el separatismo islamista


Emmanuel Macron ha sacado la caballería para luchar contra las raíces de la radicalización islamista en Francia con una campaña, con la que pretende «reconquistar» aquellos barrios en los que el repliegue del Estado ha favorecido un avance del islam político más extremista. Nuestro enemigo, dijo este martes el presidente frances, es el «separatismo islamista», y la República «debe retomar el control y luchar contra las influencias extranjeras».
Francia no puede aceptar «que se rechace dar la mano a una mujer por ser mujer», que se emitan «certificados de virginidad para casarse» o que se desescolarice a niños «por razones religiosas», señaló Macron en una visita a la localidad de Mulhouse, donde lanzó un plan nacional de «reconquista republicana». La campaña busca incidir en barrios desfavorecidos con iniciativas educativas y deportivas, pero también con un mayor control de las mezquitas y los colegios musulmanes para combatir a aquellos «que en nombre de la religión quieren separarse de la República y dejar de cumplir sus leyes».
Francia dejará de acoger a imanes eviados por otros países para favorecer la formación de los suyos propios
El país teme especialmente la influencia extranjera -conservadora y politizada- en la comunidad musulmana francesa. La elección de Mulhouse, donde se está construyendo la mayor mezquita de Francia -de más de de más de 10.000 metros cuadrados y con un coste de 26 millones de euros, 14 de ellos pagados por Catar- para lanzar su plan no es anodina. El Estado quiere saber qué pasa y qué se predica en las mezquitas y en las escuelas musulmanas, así como el origen de su financiación y este martes el presidente anunció que Francia dejara progresivamente de acoger a imanes enviados por otros países, como Argelia y Turquía, para favorecer la formación de los suyos propios.
Lo mismo sucederá con los profesores de lengua y cultura extranjera que envían Gobiernos como el de Ankara. «No podemos permitir -dijo Macron- que en la escuela de la República haya hombres y mujeres enseñando sobre los que la educación nacional pueda ejercer el más mínimo control». A partir de septiembre estos profesores serán sometidos a un control más riguroso para asegurarse de que respetan las leyes francesas.