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El coronavirus paraliza la agenda política: ni ‘mesa’ de diálogo con el Govern ni negociaciones ‘posbrexit’


Todo es coronavirus en las últimas semanas. Los países se han paralizado, y los gobiernos solo abarcan a gestionar una crisis que les ha desbordado. De esta forma, el resto de la agenda política ha quedado completamente en un segundo plano, tanto a nivel nacional como internacional. España lleva poco más de dos meses con el Gobierno formado, pero Pedro Sánchez ha tenido que restar importancia a las medidas planteadas en el acuerdo de coalición con Unidas Podemos y apelar a la unidad para gestionar uno de los momentos más complicados de la democracia.
Uno de los asuntos más relevantes que se han tenido que posponer es la mesa de diálogo con la Generalitat. Eso, en cambio, no ha aplacado las tensiones entre Moncloa y el Govern, como evidenciaron Sánchez y la ministra de Defensa, Margarita Robles. Quim Torra sigue yendo por libre y ha criticado el mando único por parte del Ejecutivo central. “No merece ser considerado representante político”, espetó Robles mientras Torra y Urkullu censuraron que el Gobierno se hiciera cargo, por ejemplo, de los Mossos y la Ertzaintza. “El virus no entiende de territorios ni de ideologías”, añadió Sánchez en repetidas ocasiones. Además, avisó de que no iba a gastar “ni un segundo” en generar un conflicto con Cataluña.
Tras mucho tiempo, el procés ha dejado de estar de actualidad. Pero el Gobierno también ha tenido que aparcar la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. O mejor dicho, el enfoque ha de ser diferente. Pedro Sánchez no quiere hablar de Presupuestos de “urgencia” y sí de “reconstrucción” para hacer frente a los efectos económicos de la crisis. Con la senda de déficit y el techo de gasto aprobados, el camino estaba encauzado: pero ahora es otro distinto. Inés Arrimadas, de hecho, fue la primera que tendió la mano al Gobierno para esta posibilidad, pero de momento Pablo Casado no se sube a ese barco.
Tampoco hay margen para avanzar en la ley de cambio climático. La vicepresidenta Teresa Ribera dejó cerrado el borrador de esta norma justo antes de la irrupción del brote, pero ahora su tramitación ha quedado completamente parada. De la misma forma, tampoco se abordarán medidas para paliar los problemas de la España vaciada (zonas de especial riesgo por el coronavirus, dada la elevada edad media de los ciudadanos). Ambas eran prioridades según el programa de la coalición; pero esas prioridades se han alterado por completo
En el plano internacional tampoco hay ya más agenda. Por el momento, las negociaciones posbrexit han quedado paradas. “Han cambiado las prioridades, ahora lo que toca es salvar vidas”,  la analista de Elcano Ilke Toygur. “El 2020 será ya distinto”, avisa, antes de añadir que es “precipitado” pensar que con el contexto actual las negociaciones puedan encauzarse “a final de año” como estaba previsto.
Justo antes de que estallase la crisis por el coronavirus, la UE estaba inmersa en un nuevo conflicto a cuenta de los refugiados. Toygur reconoce que este es un tema que se sigue tratando. “Los gobiernos siguen negociando”, aunque el asunto “haya pasado a un segundo plano” ante el brote. “No quiere decir que los temas se olviden”, sentencia.
La decisión que está “más en peligro” es el Pacto Verde Europeo, asegura Toygur. ¿Por qué? Porque implica “una serie de fondos” que ahora podrían ser destinados a la gestión del brote. Es la medida que más puede quedar en el aire. La experta reitera: “Las prioridades ahora son completamente distintas”. El mundo nunca está del todo preparado para una crisis como esta, pero ya está aquí. Ahora el objetivo debe ser salir de ella.