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La delincuencia también se desploma en La Rioja con el estado de alarma


Los pasillos del Palacio de Justicia están vacíos; las oficinas de denuncias de la Jefatura Superior de Policía de Logroño y de los puestos de la Guardia Civil, también. Desde que el estado de alarma alterara de manera intensa las rutinas de todo el país, los funcionarios que atienden y acompañan a los ciudadanos que víctimas de algún tipo de delito apenas sí tienen qué hacer. Tanto es así que, reconocen desde el Cuerpo Nacional de Policía, se ha tenido que completar una nueva redistribución de funciones en la plantilla con el fin de reorganizar el trabajo y reforzar el personal dedicado a seguridad ciudadana, a controlar que la población se queda en casa, y el que atiende el 091.
«No se está denunciando prácticamente nada», explican desde la Jefatura Superior de Policía Nacional. Ese 'nada' tiene un desglose: un delito de lesiones leves, otro de daños leves, un hurto, una estafa, un robo con fuerza en vivienda, dos más en establecimientos comerciales y cinco que se agrupan en el cajón de sastre de 'otros delitos leves'. A todos estos, además, hay que sumar dos casos de malos tratos que, a su vez, derivaron en las dos únicas detenciones no vinculadas al estado de alarma practicadas por la Policía Nacional desde el 14 de marzo. En total 14 denuncias frente a las 135 que se registraron en el mismo periodo del año pasado. Un desplome próximo al 90%.
Las mismas sensaciones transmiten desde la Guardia Civil, desde donde no concretan datos pero confirman ese desplome de denuncias y detenciones, y desde la Policía Local de Logroño, que cifra en el 95% el descenso de la delincuencia habitual de la capital.
«Para presentar una denuncia, aunque se puede tramitar por otras vías, en algún momento hay que venir aquí para firmarla y recogerla», abundan desde la Jefatura Superior de Policía. «Y la gente no está viniendo», completan. Otra cosa es lo que sucederá el día en que acabe el confinamiento domiciliario obligatorio, momento a partir del que, auguran, muchos serán los ciudadanos que acudan a presentar denuncias por hechos acaecidos en este periodo de tiempo excepcional.
De manera colateral, esa baja delincuencia también tiene efectos en el Palacio de Justicia de La Rioja. La actividad, sostienen fuentes judiciales, también es prácticamente nula hasta el punto de que si cada año entran en las diferentes sedes de la región unos 30.000 asuntos (lo que arroja una media diaria, dando por hábil el mes de agosto, de 82 actuaciones de todo tipo y para el conjunto de los órganos y órdenes jurisdiccionales), entre el 16 y el 22 de marzo se completaron 122 actuaciones. De ellas, 16 correspondientes a los Juzgados de Guardia.
Una de las preocupaciones de las autoridades era el posible repunte de los casos de violencia de género. Desde la comisaría logroñesa, «se percibe una mayor sensibilización por parte de la ciudadanía» y apuntan que «ha habido varias llamadas alertando de discusiones familiares que podrían corresponder con un episodio de violencia de género». En todo caso, dos han sido las denuncias y las detenciones en la capital riojana.
Desde el Ayuntamiento de Logroño, Eva Tobías, concejala de Igualdad y Convivencia, asume que la realidad de la violencia de género se verá «a posteriori» ya que el aislamiento «agrava las situaciones de violencia y dificulta las posibilidades de denuncia», por lo que, dice, «toma relevancia el papel de la sociedad a la hora de alertar de estas situaciones».
Por eso, dice, «ningún recurso se ha visto mermado» por el estado de alarma, ni siquiera el de prevención, que busca otras alternativas en la comunicación. «El servicio de atención a las víctimas y la unidad de convivencia e intermediación funcionan igual que antes», asegura Tobías, que reitera el papel de la sociedad para que el agresor se sienta escrutado en todo momento.