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Los espíritus necesitan más dinero


José Luis Abet es el primer acusado en España que se enfrenta a prisión permanente revisable por un crimen múltiple sin víctimas menores de 16 años. El pasado 16 de septiembre acechó a su exmujer en la puerta de la que había sido la casa familiar en Valga (Pontevedra) y la mató a tiros. Sandra Boquete, de 39 años, se preparaba para llevar a sus dos hijos, de 4 y 7 años. La mujer alertó a su madre, María Elena, de 59 años, y a su hermana Alba, de 27. Cuando llegaron a la finca, Abet acabó con la vida de las dos con el mismo revólver.
La Guardia Civil no ha logrado averiguar el tiempo que llevaba planeando los crímenes, pero tiene claro que la idea le rondaba desde meses atrás. Había recurrido a un vidente, un curandero senegalés que se anunciaba como Maestro Sisse -su nombre es Kandioura Cisse- que prometía soluciones a todos los problemas. Casi un tratado filosófico pero tintado con dinero y engaño. El maestro que prometía adivinación completa incluía una vida laboral de 20 años de experiencia y aseguraba: arreglar casos desesperados, recuperar la pareja, mal de ojo, impotencia sexual, depresiones. Su reclamo: especialista en problemas matrimoniales. La oferta infalible era resultados garantizados al 100 por ciento. Abet quería arruinar a su exmujer. La culpaba de haber perdido la casa que construyeron juntos, a sus hijos y todo lo que tenía. No había denuncias, pero sí una tormentosa relación. «Me ponía pegas para ver a mis hijos. Si iba mi madre a recogerlos no dejaba que se los llevara», contó. Encelado, cayó en las redes del maestro Sisse, un estafador al que frecuentó durante más de seis meses y le sacó alrededor de12.000 euros, según los investigadores.

«Primero le pidió que arruinara a su exmujer, que la hiciera sufrir, y luego que la matara, suponemos que con mal de ojo. Lo fue embaucando y sacándole dinero. El brujo le dijo que tenía que matar uno o dos camellos y él le pagó, unos 400 por cada animal. Le decía que los espíritus necesitaban más dinero. Cuando se dio cuenta de que todo era un engaño se enfadó mucho con el curandero», explican fuentes de la investigación.
El falso chamán nigeriano fue condenado en 2018 por la Audiencia de Pontevedra a un año y nueve meses de cárcel por estafa continuada a dos mujeres. Las víctimas acudieron a la consulta para que les solucionara sus problemas. Una le entregó en dos veces 5.400 euros y 1.916, con la promesa de que se los devolvería; la segunda, 1.752 euros. Hacía conjuros «a la gallega» utilizando hasta cabezas de lubina.

«No hace falta camello»

La Audiencia recogió en su auto las «apuestas con los espíritus» de las que se valía Sisse. Cuando Abet descubrió que los conjuros no surtían efecto decidió actuar. Salió de trabajar, acechó a su exmujer y acabó con la que fue su familia política. Subió a su coche y huyó. Envió varios mensajes por WhatsApp, según publicó «La Voz de Galicia». Uno de ellos fue para el maestro Sisse: «Ya se acabó amigo, ya maté a las tres, ja, ja, ya están las tres para enterrar. Ahora ves que no hace falta camello ninguno. Las maté sin camello, pues ya están las tres muertas, la madre, ella y la hermana. Ahora voy a pasar el resto de mi vida en el calabozo. Lo que Dios quiera».
Esa misma tarde fue detenido, tras llamar él mismo a la Guardia Civil. Se había refugiado en casa de su madre en Ames. Antes, arrojó el arma al río Tambre. Cuando los agentes le dijeron que iban a registrar la vivienda materna, les indicó con exactitud el lugar donde estaba el revólver. Calló sobre cómo lo había conseguido. Ya no volvió a hablar ni a colaborar en nada. Catalogado como FIES 5 (características especiales) está encarcelado en un módulo de alta exigencia de la prisión de León, «una cárcel dentro de la cárcel», del que los reclusos no salen jamás.
Según fuentes penitenciarias está «plenamente adaptado» y no ha causado ningún incidente. La Fiscalía pedirá la prisión permanente para Abet, que en otra vuelta de guión, está defendido por el abogado pontevedrés Manuel Franco Argibay. Argibay ha vuelto a ejercer después de cumplir condena como miembro de la organización del narco José Antonio Pouso, «Pelopincho». El letrado estuvo cinco años huido de la Justicia tras pagar una fianza de dos millones de euros por la que quedó en libertad provisional. El vidente también está desaparecido. Los investigadores creen que escapó de milagro a la ira de Abet. Tendrá que declarar, si se le localiza. El chamán puede confirmar que su cliente planeó el crimen con antelación y sin escatimar en medios ni en espíritus.