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Un vacuna contra el coronavirus antes de 2021, ¿China o EEUU?


Una auténtica carrera a contrarreloj. La Ciencia busca una vacuna para inmunizar a la población cuanto antes. En la línea de salida, países como China, EEUU, España y algunos consorcios internacionales prueban diferentes aproximaciones que puedan estar listas en el menor tiempo posible. Aún cuando se sabe que una vacuna necesita unos tiempos mínimos de desarrollo y fabricación.
Por lo que los expertos apuntan que en el mejor de los casos no llegará antes de un año. Puesto que hay varios participantes, nos encontramos ante varios modelos de vacunas: «Unas más sofisticadas con elementos purificados del virus y, otras, denominadas atenuadas, que sí contienen el virus en sí pero menos potente», detalla Gabriel Reina González, especialista en Microbiología y Parasitología de la Clínica Universidad de Navarra.
La diferencia básica, como explica Cristian Smerdou, investigador principal de Desarrollo de nuevos vectores de Terapia Génica del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA), "está en que la china y la estadounidense, debido a su desarrollo sofisticado, tienen unos costes de fabricación más elevados. Sin embargo, la que dan forma en el CSIC, en el laboratorio español de Luis Enjuanes e Isabel Solá, al ser el virus mismo, pero 'debilitado' será mucho más potente y por las características de la misma resultará más barata de producir".
UNA FÓRMULA ANTES DE FINAL DE AÑO
Como subrayó ayer Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, que "la vacuna exista, no significa que esté ya disponible". El experto aseguró, no obstante, que pese a que estas vacunas se encuentran «en sus primeras fases, algunas están siendo bastante prometedoras». Así, insistió que aún falta tiempo para su aplicación real: "Una vacuna puede tener una eficacia buena, pero tiene que ser segura, y además una capacidad de producción suficiente para abastecer las necesidades globales, eso lleva un período mas largo".
China tiene, quizás, la fórmula más adelantada. También porque ha convertido su crisis epidemiológica en una auténtica oportunidad: muchos infectados significan grandes volúmenes de pacientes para llevar a cabo ensayos clínicos. La vacuna que ya tienen en marcha está en fase 1. Esto significa que, de momento, se va a probar «sólo para verificar que sea segura y no provoque efectos secundarios en las personas sanas en la que se va a inyectar», explica Smerdo.
La administración china ha acelerado el proyecto de CanSino Biologics, que cuenta con el apoyo del gobierno. De momento, «se trata de coger otro virus como vector, a modo de taxi, que lleva no el SARS-CoV-2 en sí, si no una parte del mismo», expone Smerdo. El especialista apunta de que se trata del uso de un virus híbrido cuya principal ventaja es que «se dan pocos efectos secundarios».
Así, las principales características que se conocen del ensayo hoy se encuentra en que será abierto y de escalado de dosis en un solo centro que la probará en adultos sanos de entre 18 y 60 años. Habrá tres dosis diferentes, que les servirán a los expertos para ver cuál es la que mayor inmunogenicidad produce, o lo que es lo mismo: cómo fuerza al organismo a construir un escudo contra el patógeno. Y junto a ello, observarán cuál de ellas produce más o menos efectos secundarios. «En los meses siguientes -un máximo de seis según los investigadores chinos- recogerán datos que les pondrán en la pista definitiva para probar en humanos sanos a loa que se pueda exponer a la presencia del virus circulante», explica el experto del CIMA.
EEUU también ha dado luz verde a los primeros pasos de una molécula para inmunizarse contra el coronavirus de Wuhan. Lo ha hecho a través de la Agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU (NIH-NIAID, por sus siglas en inglés). También consiste en una fórmula sofisticada basada en ARN mensajero (ARNm), «que contiene el material genético que procede del ADN y que se encarga de la fabricación de las proteínas», explica Mariano Esteban, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC). La vacuna se llama mRNA-1273 y es obra de los científicos de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses y de la empresa de biotecnología Moderna Terapeutics, con sede en Cambridge (Massachusetts). En esta ocasión, la fórmula quimérica de la vacuna consiste en «emplear los genes del propio virus dentro del organismo para que las células de las personas produzcan las proteínas del virus contra las que el cuerpo se defiende de forma natural», detalla Smerdo.
Hace tres días, el pasado lunes, el NIH confirmaba que ya había inoculado al primer voluntario. Juan Andrés, director técnico de Operaciones y Calidad en Moderna, apunta a EL MUNDO que de momento no pueden dar más datos, pero «estamos orgullosos de trabajar con las agencias de salud pública para ayudar a dar una posible respuesta a esta continua emergencia de salud global». Por su parte, Anthony Fauci, director del NIH-NIAID, ha manifestado ya que si se cumplen los plazos previstos, podría haber vacuna para la pandemia si ésta tuviera continuación en la próxima estación gripal, para finales de 2020.
UNA VACUNA ESPAÑOLA CONTRA EL CORONAVIRUS
Frente a estas opciones más elaboradas se halla la vacuna española. Para su desarrollo el Gobierno ha anunciado una inyección económica de 30 millones que va a permitir al equipo de Enjuanes y Solá poner en marcha los ensayos clínicos de la fórmula atenuada que tienen en su laboratorio. «Aquí se trata de otra estrategia bien distinta a las anteriores: se inocula el virus, pero no tal cuál, sino atenuado, sin fuerza, con el fin de generar que al entrar en contacto con el sistema inmune lo reconozca como un agresor y se defienda de él», explica Reina.
Pero, aquí la complejidad reside en quitarle el peligro al patógeno. «Hay detrás un gran conocimiento y aplicación de la ingeniería genética que le restan el carácter patogénico al virus. Se quita lo justo para que no sea peligroso y al tiempo estimule el organismo», cuenta en detalle Smerdo, que no duda en subrayar que «se trata de la fórmula más potente de todas, porque el sistema inmune lo va a reconocer como agresor desde su inyección».
La Unión Europea también ha puesto su granito de arena. Ochenta millones de euros supone el apoyo financiero que ofreció el pasado lunes la Comisión Europea (CE) al laboratorio alemán CureVac, tras hacerse público que Estados Unidos estaba intentando hacerse con el derecho exclusivo de una potencial vacuna contra el coronavirus de esta empresa. Aunque, más tarde la biofarmacéutica afirmase que esto no había tenido lugar, como comunicó su máximo responsable, Franz-Werner Haas. Como la opción china y estadounidense, el mecanismo de acción de esta forma de inmunización frente al SARS-CoV-2 se basa en su modo de acción en el ARN mensajero (ARNm).
Sin embargo, pese a las reticencias de los científicos de tener una solución de inmunidad frente al coronavirus de Wuhan antes de final de año, el gigante asiático se muestra muy seguro de sí mismo. Ellos afirman que la vacuna está preparada para llevar a cabo «una producción a gran escala, segura y efectiva», aseguró la epidemióloga Chen Wei, líder del equipo de investigación de la Academia Militar de Investigación Médica, dependiente de la Academia Militar de Ciencias, que ha desarrollado el medicamento