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El coronavirus reaviva las tensiones norte-sur en la UE: "O salimos juntos de esta o nos quedamos sin Unión Europea"


“Cada día de esta crisis es como cinco años en la integración europea”. Esta frase dice mucho de la situación que se vive en el seno de la Unión Europea a cuenta de la crisis del coronavirus. Se han abierto viejas heridas y los conflictos norte-sur vuelven a estar a la orden del día. De un lado, España, Italia, Portugal o Francia, son partidarios de los llamados eurobonos. De otro, Alemania, Países Bajos o Finlandia, no creen que esa sea la mejor fórmula para hacer frente a los efectos económicos de la pandemia y optan por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) -conocido también como fondo de rescate-. Esta historia, de hecho, ya se ha vivido.
En general, en el espectro político, consideran que Países Bajos será uno de los que pagará en última instancia las deudas española e italiana si se activan esas dos herramientas y, además, al asegurar que este país tiene las suficientes reservas para hacer frente a esta crisis, Holanda no prevé beneficiarse ni del MEDE ni de los coronabonos en el futuro.
"Es muy difícil evaluar lo que va a pasar", investigador de Elcano Enrique Feás. Pero avisa: "O todos los países impulsan su economía a la vez o habrá una crisis del euro a medio plazo". Y es capaz de anticiparse a algo que la sociedad ya va asumiendo. "Esto va camino de convertirse en una cosa muy seria", sentencia.
El líder de la delegación de Ciudadanos en el Parlamento Europeo, Luis Garicano, defiende los eurobonos porque "nos permitirían compartir el coste del endeudamiento de los Estados". De esta forma, "se reduciría el riesgo que supone para cada país el enorme aumento de la deuda en el que vamos a incurrir este año". Y Garicano avisa: "No hay alternativa. Es un momento a vida o muerte para Europa. O salimos de esta unidos o nos quedamos sin Unión Europea", dice sobre las tensiones en el Consejo Europeo.
La crisis económica de 2008 ya marcó discrepancias entre el norte y el sur de la UE. Alemania, por ejemplo, ganó cerca de 2.900 millones de euros como consecuencia indirecta de la crisis griega. Las ganancias son en parte un resultado del programa de compra de títulos de deuda griega por parte del Banco Central Europeo. En esa recesión los Estados del sur resultaron más afectados: es el caso de Grecia, pero también de España Italia.
Con la crisis de refugiados de 2015 la situación cambió. Los alemanes fueron el país más implicado a la hora de acoger refugiados, a pesar de que el sur, evidentemente, fue la zona más afectada. Italia, España y Grecia son zona fronteriza, de ahí que el mayor flujo llegase a sus territorios.

"Hay estados que tienen miedo a una política muy expansiva"

La situación vuelve a ser muy exigente. "Estados Unidos acaba de aprobar un impulso de su economía del 5% de su PIB y Alemania del 4%", asegura Feás, que añade que el resto "todavía no lo han hecho". Y ahí está el verdadero problema según los analistas. "Hay estados -como España- que tienen miedo a una política muy expansiva", pero es necesario que el impulso lo hagan "todos a la vez" porque estamos ante una crisis "simétrica".
Enrique Feás pone por tanto el debate en la "condicionalidad del MEDE" que quizás sea lo que necesite "una reforma". La vía más apropiada de compartir deuda, prosigue, sería "a través de un tesoro" pero "no tenemos ni tiempo ni ganas de crearlo". Tampoco de emitir bonos. "Esto, hay que dejarlo claro, no es una crisis por culpa de un mal gasto o una mala política".
"Hay que dejar claro que esto no es una crisis provocada por un mal gasto o por una mala política"
El experto, con todo, cuenta que el problema "no está en el corto plazo" porque está el respaldo del Banco Central Europeo, pero advierte: "No es muy creíble que el BCE vaya a seguir comprando deuda dentro de dos o tres años". Eso sí, en parte sale en defensa de la postura de Alemania Países Bajos, más allá de las declaraciones de los dirigentes. "Es injusto decir que no querer los coronbonos es acabar con la vida de la gente", zanja.
"Si no te une esto, ¿qué te va a unir", se cuestiona Feás antes de repetir que "no puede ser que una crisis que no es culpa de nadie derive en una crisis del euro dentro de unos años". La UE, mientras, trata de calmar conflictos y cerrar algunas heridas que arrastra desde el pasado.