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El PP cree que los 'Pactos de la Moncloa' son un "invento de Iván Redondo"


Pablo Casado se opone a reeditar otros Pactos de La Moncloa (1977) pero no solo por razones políticas de fondo -cree que un Pedro Sánchez en apuros intenta darle el abrazo del oso- sino porque el PP rechaza "contribuir al vaciamiento" de un Parlamento ya muy descapitalizado por la ausencia obligada durante el confinamiento , aseguran aVozpópuli diversas fuentes de ese partido. 
Aún así, no hará como Santiago Abascal (Vox) y, por respeto institucional, acudirá a la llamada del presidente del Gobierno si le convoca en La Moncloa. Ni siquiera le reclamará una reunión pública previa entre ambos como líder de la oposición para diferenciarse del resto de dirigentes, pero antes exige saber "para qué" les llama y si eso mismo se puede hablar y negociar en el Congreso a partir de su reapertura controlada, el lunes 13 de abril. 

"Que nos cuenten en qué consiste"

"Primero tienen que llamar y nos tendrán que contar en qué consiste este nuevo invento de Redondo", asegura de forma gráfica una fuente muy próxima al presidente del PP poniendo relieve la máxima desconfianza que se da ahora mismo entre populares y socialistas, después de que Sánchez haya estado dos semanas sin hablar por teléfono con el líder de la oposición.
Casado y los suyos creen que, como el famoso pico de infectados no acaba de llegar y, sobre todo, ya estamos en casi 16.000 muertos, Sánchez necesita "una cortina de humo para ocultar las cifras" y se ha sacado un conejo de la chistera como lo demuestra, insisten, la "infame" intervención de la portavoz del Grupo Socialista, Adriana Lastra, poco después de que su jefe de filas desde la misma tribuna de oradores este jueves. 
España de hoy no es la de hace 43 años, en la que estaba todo por hacer y el país estaba atravesando un cambio de régimen, argumenta el principal partido de la oposición
El problema, insisten en la sede de Génova, es que la España de hoy no es la de hace 43 años, cuando todo estaba por hacer y el país estaba atravesaba un difícil cambio de régimen, de dictadura a democracia. Ahora lo único que cabe negociar es un hipotético apoyo de la oposición al Proyecto de Ley de Presupuestos Generales 2021, eso sí, bajo unos criterios "absolutamente diferentes" a los que contiene el pacto de Gobierno PSOE-Podemos.
El presidente del PP ya se lo ofreció a Sánchez tras las elecciones del 28 de abril, también tras la repetición del 10 de noviembre, si no pactaba la investidura con los independentistas catalanes, y lo volvió a hacer el mismo día en que se aprobaba el estado de alarma. Sin embargo, tras el polémico decreto aprobado por el Consejo de Ministros paralizando casi toda la actividad económica, que el PP se negó este jueves a apoyar en el Congreso, Pablo Casado ha endurecido sus discursos para hacer hincapié en que tiene su apoyo para el estado de alarma -de hecho ya ha votado a favor en su aplicación y en las dos prórrogas- pero no "para arruinar España".
No es sincera la repentina vocación pactista de quien ni llama en 10 días a quien le aprueba un confinamiento nacional. No hay que tender cortinas de humo, ni apropiarse de acuerdos históricos. No están en juego, al menos por nuestra parte, no sé si por los socios del Gobierno.
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Los populares, como el PNV, asisten con mucha preocupación a la devastación económica propiciada por el confinamiento extremo "y el Gobierno con sus errores", señalan las fuentes consultadas por este periódico. En contacto directo tanto con las organizaciones de autónomos como con la CEOE, quieren ver cómo aborda el Gobierno la tramitación como proyecto de ley de ese decreto, que arrancó Inés Arrimadas para el apoyo de Ciudadanos al decreto de permiso retribuido de diez días en la construcción y la industria básica ya finalizado.
De hecho, ese apoyo naranja, ha permitido a Sánchez no tener que recabar el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el otro gran socio de la investidura el 7 de enero, lo cual ha levantado suspicacias en Podemos. A Pablo Iglesias no le gusta nada la dinámica que se abre con unos supuestos nuevos Pactos de La Moncloa porque teme que el hundimiento económico aboque a elecciones anticipadas, o bien que el PSOE vire al centro para que el presidente del Gobierno pueda pactar con C's y PP su supervivencia política con unos presupuestos.

La patronal 'rompe' con Podemos

Sabe el vicepresidente segundo del Gobierno y secretario general de los morados que no solo PP y Ciudadanos -por supuesto Vox-, la patronal CEOE y organizaciones de autónomos, están deseando acabar con su influencia en las últimas medidas del Ejecutivo.
Y la prueba es que el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, después de dar la bienvenida al nuevo gobierno de izquierda apoyando su primera gran medida, la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 950 euros, ahora se ha desmarcado completamente del anuncio hecho por Iglesias de que CEOE apoya la renta mínima vital transitoria para las familias más afectados por el coronavirus; no tanto por la renta en sí, que se apoya, como por el hecho de que hay malestar y reproches a Sánchez porque sea Podemos el que esté llevando la voz cantante.
Los populares quieren que el presidente del Gobierno se 'retrate' en el Congreso, negociando y pactado su supervivencia, y no en su terreno de La Moncloa, que le favorece políticamente
Tanto Garamendi como Casado o Arrimadas saben que el pacto presupuestario PSOE/Podemos para 2021, basado en una subida de la recaudación en casi 7.000 millones de euros por el aumento de impuesto de sociedades del 15 al 18%, del IRPF para quien gane más de 130.000 euros, y la creación de una tasa Google o otra tasa de transacciones financieras (tasa Tobin)en el actual estado de parálisis económica total y con una caída estimada del PIB 2020 entre el -4 y el -8% es una quimera.
Es decir, que el ingente gasto público que requiere "no dejar a nadie atrás", como repite Sánchez, se va a tener que financiar en base a deuda, aumentando esta alarmantemente del actual 100% del PIB hasta el 120% o más; eso obligará a destinar miles de millones en intereses del pago de esa deuda en los presupuestos 2021 y sucesivos. 
Y ahí va a a esperar el PP a Sánchez. Cree que la imprescindible ortodoxia fiscal pasados estos seis meses de impacto social de la Covid 19, tendrá consecuencias políticas sobre el gobierno de coalición y no descarta que los Pactos de La Moncloa sean un señuelo para ese viraje de Pedro Sánchez, el "enésimo" para garantizarse su supervivencia. Por eso, Casado quiere que el presidente del Gobierno se retrate en el Congreso, negociando y pactado esa supervivencia, y no en La Moncloa, su terreno, que le favorece políticamente.