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Alberto Fernández presume de que en Argentina respetan a la ciencia y a la medicina, "mientras otros se burlan e ignoran las advertencias"



El presidente de Argentina, Alberto Fernández, felicitó este martes a las y los ciudadanos al cumplirse un mes del aislamiento social, preventivo y obligatorio que ordenó para enfrentar la pandemia del coronavirus y que, de acuerdo con los resultados, evitó que se aceleraran las cifras de contagios.
"Mientras algunos en el mundo se burlan e ignoran las advertencias de la comunidad médica y científica, nosotros las observamos y comprendemos la necesidad de quedarnos en nuestras casas. Por eso estoy muy orgulloso de nosotros como pueblo", aseguró el mandatario en una carta que publicó en sus redes sociales.
Fernández reconoció que todos los argentinos tuvieron que alterar el ritmo de sus vidas, modificar hábitos de trabajo, posponer planes, suspender estudios, reprogramar viajes y hasta evitar los abrazos y los besos de las personas que aman.
"Algunos la sufren particularmente. Pero nunca debe ser un padecimiento cuidar de nosotros mismos. No tenemos ningún bien más preciado que nuestras propias vidas. Por eso estamos haciendo todo lo necesario para que este tiempo de mayores cuidados que debemos transitar nos afecte lo menos posible. Todos deseamos volver cuanto antes a nuestra normalidad", explicó.
Por otra parte, precisó que Argentina ya lleva invertido casi un 3,0 % de su Producto Interno Bruto para cuidar los ingresos, la producción y el trabajo en el marco de la emergencia sanitaria.
"Esa es la mejor muestra del esfuerzo que hacemos entre todos. Quería aprovechar estas líneas solo para agradecerles. A cada argentino y cada argentina que, con responsabilidad y solidaridad, hicieron propia esta lucha y se comprometieron", dijo.
En primer lugar, citó a las y los trabajadores de la salud al considerar que son quienes más merecen un reconocimiento. "Pero también a todas esas personas que, desde sus actividades esenciales, contribuyeron a que podamos sobrellevar este proceso lo mejor posible. También, claro, a las decenas de millones de personas que se quedaron en sus casas e hicieron posible lo que hoy es un orgullo para todos: que el contagio no se dispare y nuestro sistema de salud pueda estar en condiciones de recibir a cada argentino y cada argentina que lo necesite", aseguró.

En las principales ciudades del país, ciudadanos realizan un aplauso masivo a los trabajadores de la salud.

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Fernández apeló al optimismo al asegurar que los argentinos están combatiendo al coronavirus unidos, con compromiso y solidaridad. "Si seguimos por este camino, no tengo dudas de que tendremos éxito. Nadie se salva solo, y este virus es la prueba. Nos necesitamos mutuamente para frenarlo y hemos demostrado estar a la altura de las exigencias", expresó.
A un mes de la cuarentena, en Argentina se registran 3.031 casos confirmados de coronavirus y 142 muertes, estadísticas que se actualizan dos veces al día y que, de acuerdo con el gobierno, son menores de las que habían estimado en los escenarios más pesimistas.

El papel de Fernández en la crisis

A diferencia de otros presidentes de la región que minimizaron la pandemia, con el brasileño Jair Bolsonaro como un caso extremo, el presidente argentino reconoció la gravedad de la situación y decidió tomar medidas drásticas por anticipado. Antes de que estallaran las cifras de contagios y muertes, canceló vuelos, cerró fronteras y decretó la cuarentena obligatoria. Él mismo tomó precauciones. Se vacunó contra la gripe común, suspendió actividades masivas y trabajó lo más posible en la residencia presidencial.


El presidente también se convirtió en el vocero principal de la crisis, pero uno de sus mayores logros fue que buscó consensos políticos, convocó a la oposición y logró el apoyo de dirigentes rivales, algo que hasta hace poco era impensable debido a la polarización que predominaba en el país.
Ante las críticas de opositores residuales o de empresarios que presionaron para que terminara con la cuarentena con el fin de que los negocios se reactivaran, Fernández advirtió que prefería cuidar la vida de los ciudadanos que la economía, porque ésta en algún momento podría recuperarse, a diferencia de las vidas humanas que se perdieran con la pandemia.
El presidente también tomó una serie de medidas para atemperar el impacto de la crisis económica que se acentuó con la pandemia. Otorgó apoyos económicos para empleados autónomos de las escalas más bajas, créditos para pequeñas y medianas empresas y un mayor número de programas sociales, y anunció que el Estado se haría cargo de cubrir el 50 % de sueldos del sector privado.
Por eso, las encuestas dadas a conocer en las últimas semanas coinciden en que la imagen positiva del presidente oscila entre el 60 % y el 70 %. Lo más sobresaliente es que el 90% de la población apoya las medidas tomadas para enfrentar la emergencia de salud, incluidas millones de personas que no votaron por él pero que ahora confían en su gobierno.