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La crisis del coronavirus refuerza el bipartidismo y castiga a Vox y a Podemos


La crisis de la Covid-19, la que ya padece el país y la que está por venir, ha cambiado los usos sociales de los ciudadanos y también sus planteamientos políticos. El abanico del voto empieza a cerrarse y muestra una incipiente tendencia a la concentración en las dos principales fuerzas, el PSOE y el PP.
Ambas subirían con fuerza -más la segunda que la primera- si hoy se celebraran elecciones generales. Juntas, aglutinarían el 57% de los votos, un registro que se perdió tras los comicios de 2016, el último en el que populares y socialistas acumularon más de la mitad de los sufragios.
Ahora, el PSOE conseguiría el apoyo del 31,7% de los votantes, lo que supone casi cuatro puntos más (3,7) que en las últimas elecciones celebradas el 10 de noviembre y tres más que en los comicios del 28 de abril. Por su parte, el PP daría un salto muy considerable anotándose el 25,4% de los respaldos, uno de cada cuatro, lo que implica 4,6 puntos más que el 10-N y casi nueve más (8,7) que el 28-A.
Ésta es la conclusión más relevante que se desprende del sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO, realizado entre los días 13 y 15 del presente mes de abril, justo en el corazón de la pandemia del coronavirus, cuando el país cumple su quinta semana de confinamiento y calcula, sumido en un caos de cifras, decenas de miles de muertos.
En medio de la tragedia y la incertidumbre, los españoles empiezan a volver sus ojos hacia las dos formaciones políticas que han gobernado alternativamente el país en las cuatro últimas décadas, los dos partidos más grandes, con más experiencia de gestión, con un historial ideológico más ortodoxo y con mayor implantación en el territorio.
Buscan en ellas seguridad, estabilidad y consenso, un regreso a los principios conocidos, alejándose de experimentos radicales de uno y otro signo. Así, los nuevos partidos que han irrumpido en el escenario político nacional a partir de 2015 -primero Ciudadanos y Unidas Podemos y, después, Vox- comienzan a perder la confianza de la ciudadanía.
© El Mundo
La formación de derecha radical, Vox, liderada por Santiago Abascal, es la que sufriría un descalabro mayor. Con una intención del 11,9% de los votos, perdería 3,2 puntos respecto al resultado que obtuvo en noviembre y que le reportó 52 escaños. Pese a ello, se mantendría como tercera fuerza política, seguida a estrechísima distancia por el populismo de izquierdas encabezado por Pablo Iglesias, que conseguiría el 11,5% de los sufragios. Eso supone 1,3 puntos menos que en los comicios del 10-N, que le reportaron 35 escaños, y casi tres menos que en las urnas del 28-A.
La trayectoria de Ciudadanos, la fuerza liberal que aspiraba a reconstruir el centro político, se mantiene en su abrupta trayectoria descendente tras el descalabro espectacular que sufrió en las últimas elecciones tras rechazar la posibilidad de pacto con los socialistas de Pedro Sánchez.
Los naranjas, con su nuevo y recentísimo liderazgo en la persona de Inés Arrimadas, han virado en su estrategia, dejando de lado la confrontación dura con el PSOE y presentándose como adalid firme de la política del pacto. Pese a ello, su fuerza es en estos momentos tan menor, que apenas conseguiría, de acuerdo con el sondeo, sacar la cabeza del agua.
Ciudadanos obtendría apenas un 5,4% de los sufragios, 1,4 puntos menos que en noviembre y 10,5 menos que en abril, su momento de mayor éxito.
El actual Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, de mantenerse, vería reforzado su apoyo en 2,4 puntos pero toda la mejoría sería gracias al empuje de los socialistas y no al de los morados, que pierden fuelle, pese a que, liderados por el vicepresidente segundo Pablo Iglesias, se esfuerzan en demostrar que el empuje de las medidas encaminadas a proteger a la ciudadanía del encontronazo económico derivado de la Covid-19 se debe a su presencia en el Consejo de Ministros.
El voto de los socialistas se mantiene firme en el momento actual, pero una mayoría muy llamativa de los encuestados (45,6%) cree que será el PSOE el partido que verá más penalizada su actuación en próximas elecciones. Es esta una posición que podría tener dos explicaciones.
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La primera: la fuerza que lleva la voz cantante durante la crisis es también la que más se arriesga y la que carga con el mayor peso de responsabilidad a la hora de asumir medidas duras e impopulares.
La segunda: los ciudadanos miran hacia el futuro y sospechan que las fórmulas socialistas para superar lo que está por venir no serán las apropiadas y, en consecuencia, serán castigados electoralmente.
Por lo que respecta al llamado bloque de derechas, asimilado al trío PP, Vox y Ciudadanos -en definitiva, el grueso del frente que se opuso a la investidura de Sánchez-, mantendría su respaldo con un 42,7% de los sufragios. Pero, como en el caso de la coalición gubernamental, sería gracias a la fuerza renovada del PP, capaz de compensar con su ascenso las caídas de sus dos aliados.
Sólo un 6,6% de los encuestados cree que el PP será el partido más penalizado por su actuación en esta situación de emergencia. En su caso, es evidente que no asume el mismo grado de responsabilidad en la toma de decisiones que el PSOE, pero también es posible que los españoles evidencien con este pronunciamiento un mayor grado de confianza en la posición que esta fuerza adopte frente a la crisis económica que ya se larva y que, a todas luces, será decisiva para inclinar el voto en futuros comicios.
De hecho, el PP será, según el 26% de los ciudadanos, la formación que saldrá más fortalecida de toda esta crisis. Y en esta apreciación coinciden, en mayor o menor proporción, los votantes de todas las ideologías.