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La presidenta de La Rioja aboga por una «salida económicamente potente» para poder sostener los servicios públicos


El gesto es atípico en ella, pero es lo que toca en tiempos de pandemia. A poco que se conozca a Concha Andreu, se sabe que es mujer cercana y afectuosa en el trato, pero la prevención frente al virus manda, y el recibimiento a los periodistas en el Palacete se ciñe a un saludo cordial a dos metros de distancia. Nada apretones de manos, y menos aún un abrazo, como el que tiene que hurtarle con harto dolor cada día a su madre. La presidenta riojana admite la «angustia» diaria del cómputo de fallecidos, alguno de ellos de su entorno cercano, pero por mor del cargo es preciso ‘tirar’ de entereza para afrontar la salida de la crisis sanitaria; e ir pensando en cómo reconstruir una sociedad lacerada por la epidemia. Y en eso está.
El pasado verano tuvo que lidiar con una compleja negociación para formar Gobierno. Ahora le toca capear la crisis sanitaria del coronavirus. Nadie dijo que la política fuera una balsa de aceite, pero seguro que nunca imaginó un escenario tan inquietante.
No, porque esto no es política, esto son vidas humanas. Para esto no está preparado nadie. Tenemos epidemiólogos en el equipo de Salud que han hecho trabajo de campo, al pie del cañón, con el ébola, con el zika…pero para esto nunca se está preparado; aunque sí que nos ha ayudado contar con ese equipo para afrontar esta situación. Cuando recuerdas esas imágenes del pasado verano, entrando y saliendo del Parlamento, con esa preocupación sobre cómo íbamos a conseguir el acuerdo para formar Gobierno…lo analizas ahora y dices, ¡madre mía!
¿Aquellas tensiones con sus socios de Gobierno ya pasaron?
Ahora hay un ambiente extraordinario y estamos todos a una, pensando exclusivamente en intentar que la curva de contagios, como está ocurriendo, baje definitivamente y en picado. Y en estamos también en el pensamiento de reforzar salud y servicios sociales y en reflotar la economía. Hay una unión que quién nos lo iba a decir.
¿Está encontrando también apoyo en los otros grupos políticos?
Afortunadamente, hemos tenido un acercamiento de Ciudadanos y lo he recibido con alegría. Durante todo el proceso de pandemia, el portavoz de Ciudadanos me llama, porque tiene intención de echar una mano y formar parte de la reconstrucción. Por supuesto, la diputada de Izquierda Unida, Henar Moreno, también está siempre pensando en medidas para salir de esta.
En lo político y, por razones del cargo, le toca mantener la mente fría. ¿En lo personal, la procesión va por dentro?
Al principio de la pandemia hubo un fallecimiento muy cercano y de repente todos los fallecimientos se convierten en muy cercanos. Eso te marca y te hace vivir todo el día con angustia, pensando en lo que está sufriendo cada persona. Es muy duro. Es cierto que no ha habido colapso de UCIS ni de camas, que era el miedo que teníamos. He de decir que gracias al equipo de Salud, con la dirección de la consejera, hemos conseguido dominarlo, aunque desgraciadamente sigue habiendo fallecidos.
El foco de infección de Haro nos puso desde el principio en el ojo del huracán de la epidemia. Ha pasado ya más de un mes y medio, pero seguimos entre las regiones con más incidencia de fallecimientos por número de habitantes. ¿A qué se debe que La Rioja esté sufriendo tanto la pandemia?
Habrá que escuchar las conclusiones finales del equipo de Salud, pero mucho tiene que ver con aquel primer foco, con el desconocimiento inicial de cómo se contagiaba, porque entonces nos aseguraron que el contagio se producía cuando había síntomas, lo que quiere decir que ahí se nos despistaron muchos positivos asintomáticos; después se comprobó que también eran transmisores de la enfermedad. En ese impás de una semana, la multiplicación fue brutal. Cuando tomamos la iniciativa de utilizar a los Grupos de Acción Rápida de la Guardia Civil para delimitar un barrio o una casa para que nadie se moviera nos pareció una locura, pero menos mal que la tomamos. La Rioja es una comunidad pequeña y los desplazamientos son muy fáciles, por lo que el brote se vio repuntado en Santo Domingo de la Calzada.
El ritmo de contagios y la presión hospitalaria disminuye, pero aún contabilizamos cada día varias muertes. ¿Se puede avanzar un plazo para que la famosa curva deje de provocar fallecimientos?
Es muy difícil. Aunque hubiera un solo fallecido, es una angustia diaria. Hemos de ver cómo funciona el confinamiento total, cómo se retomó la actividad económica de las empresas esenciales y ver si en 15 días no hay repunte. Y la salida de los niños a partir del lunes…
La epidemia se está cebando con las residencias de mayores. ¿No habría que haber actuado antes en ese tipo de centros?
En las residencias se concentra todo, personas mayores de elevada edad, cuyas defensas no actúan tan fuerte, y con multipatologías. Y además creo que las residencias no estaban preparadas, no digo ya para una pandemia, porque para eso nadie estaba preparado, sino para una situación que las pusiera al límite. La mayor parte son gestionadas por empresas privadas y en muchas vemos que no ha habido suficiente aportación económica para cubrir con holgura las necesidades de atención. Se atendían a costa del esfuerzo extraordinario de los trabajadores y trabajadoras, cuya labor no me canso de alabar. Con medios mínimos han conseguido separar a los sintomáticos de los asintomáticos y estar muy atentos a las preguntas que les hacíamos desde el Gobierno sobre necesidades de equipos de protección. Creo que habrá que repensar el sistema de residencias de mayores, no solo el público, sino también la vigilancia de las plazas en lo privado. Porque ha sido la tormenta perfecta: poco personal, personas mayores, con pocas defensas y patologías varias. Y esto no nos va a volverá a pasar, ni con esta pandemia, ni con otra menor.
Lo aprendido con la pandemia ¿hará replantearse los planes de reorganización en la sanidad que tenía su Gobierno, con la recuperación de servicios privatizados, por ejemplo?
Hay que repensarlo todo. Hay que analizar todos los recovecos. ¿Cómo es posible que las plazas de UCI en La Rioja estuvieran muy por debajo de la ratio española? Hablamos de 5 camas de UCI por cada cien mil habitantes, cuando la medida española supera las 9. ¿Y no pasaba nada? Pues ahora, con la readaptación que tenemos que hacer, ya mismo se está ampliando para dejar más camas fijas e intentar llegar a la ratio nacional y si podemos superarla mejor. Hay mucho que hacer y mucho personal al que se le puede sacar tres veces más partido y poner ese talento a dar todo lo que pueden dar de sí.
¿Qué otras cuestiones será preciso replantearse?
Por ejemplo, en la Atención Primaria, hay medidas que han venido para quedarse. El diagnóstico previo telefónico, para discernir por teléfono las características del paciente, y la llamada de respuesta. Eso va a quedarse. ¿Turnos matinales o de tarde de los médicos?; habrá que valorarlo. Quizás haya que poner quirófanos de tarde también. ¿Por qué tenemos tan pocos anestesistas? Todo esto lo está estudiando el equipo de Salud. Además, en mis visitas a los laboratorios del CIBIR y de bioquímica del hospital San Pedro he visto aparatos modernos de medición, que cuestan millones, infrautilizados, que se han utilizado en un uno por ciento. Tenemos ocho proyectos de investigación que tienen que ver con el COVID-19 y que hemos presentado para ver si nos los apoyan económicamente y poner a trabajar todo el talento que tenemos.
Repensar todo eso obligará a destinar recursos económicos importantes, en una época de crisis que se avecina y que exigirá atender muchos frentes.
Sí, pero creo que además de dedicar más dinero hay que ser más eficaces con lo que se tiene, incluido el personal. Nos faltaba eficacia y había determinadas tareas que puede desempeñar la sanidad pública y que estaban derivadas a contratos privados onerosos en exceso. Se ha visto que se puede pasar a la pública con menos dinero. Todo eso hay que hacerlo poco a poco, respetando la legalidad de los contratos firmados. Desde luego que habrá que repensar el presupuesto y habrá proyectos que no se puedan llevar a cabo ahora, porque hay que reforzar la sanidad, pero también los servicios sociales, que hemos visto que tampoco eran muy eficaces. E incluimos la educación, porque si vamos a pensar en una educación a distancia con material digital y formación al profesorado tenemos que invertir muchísimo. Todo ello tiene que ir acompañado de un desarrollo económico tremendo. Tenemos que pensar en una salida económicamente potente para soportar esos servicios públicos. Hay que pensar en cómo echar una mano ya a las pymes y autónomos, que se están quedando sin recursos. Pero también a las empresas grandes, que crean empleo.
¿Qué acciones se emprenderán?
Uno de nuestros proyectos principales era crear en La Rioja la ciudad del envase y del embalaje, que se lo presentamos en La Grajera al Gobierno de España prácticamente al completo. Es un sector que quiere ampliar y hay que echarles una mano. Hemos hablado también con los fabricantes de butacas de Ezcaray, que quieren ampliar y no irse, pero necesitan apoyo. El consejero de Desarrollo Autonómico y todas las direcciones generales y el gerente de la ADER están en contacto telefónico con todas las empresas y gestionando más de 4.000 ERTE. Si conseguimos que nadie sea despedido definitivamente, respiraremos.
Además de la ciudad del envase, Pedro Sánchez comprometió su apoyo a los proyectos de enorregión y capital digital del español. ¿Teme que se queden ahora en el aire?
No renunciamos a ellos. Tenemos un equipo ‘del día después’ con directores generales y técnicos para adaptar los proyectos que ya tenemos y otros que nunca hubiéramos pensado que fueran necesarios y ahora hay que poner en marcha. El de la lengua está ahí, bajaremos el nivel, pero no podemos desengarcharnos. Sobre la enorregión, habrá que adaptarse, porque ahora es complicado el movimiento entre países o hacer la escuela de sumilleres, que pretendíamos. Habrá que ir poco a poco. Afortunadamente el sector de las bodegas está aguantando bastante bien. La consejera de Agricultura ha hablado con bodegas y más o menos tienen controladas las necesidades de mano de obra para las tareas en el viñedo y evitar así el tránsito de personas y el repunte de los contagios. Pero le daremos mucha importancia al proyecto del envase y el embalaje, porque puede crear empleo y convertirnos en punto de referencia, también, en investigación en industria agroalimentaria y envases.
¿Teme que la crisis que se adivina aparque sine die el desdoblamiento de la N-232 o la alta velocidad?
Vamos a ver cómo queda Europa. El objetivo principal será controlar la enfermedad y será difícil y muy costoso, porque habrá que hacer test masivos. Cuando consigamos controlarlo, habrá que tomar medidas severas con un gasto enorme. La obra pública se está valorando, pero las arcas de las administaciones quedarán muy dañadas. Habrá que buscar el equilibrio entre obras públicas y recursos disponibles.
¿Hay una estimación de en qué medida afectará la crisis económica que viene sobre el PIB riojano?
La Rioja venía de tres años seguidos siendo la última en crecimiento del PIB. El otro día el consejero de Desarrollo Autonómico nos dio la cifra de unos 500 millones de euros de pérdidas al mes por la pandemia. Una de nuestras bases para la exportación, aparte del vino, es el calzado. Tenemos la industria del envase, que ha seguido produciendo, pero la del automóvil ha estado parada o en ERTE. Pero no hay un estudio comparativo de cómo saldrá de esto cada comunidad autónoma.
Ha convocado para la semana que viene una mesa para la reconstrucción económica y social de La Rioja. ¿Qué espera que salga de esas conversaciones?
He tomado esa iniciativa, apoyada en la propuesta que hizo Ciudadanos y también después Izquierda Unida. Vamos a reflejar aquí lo que se está haciendo a nivel nacional. Reunir a los representantes del Parlamento regional y la Mesa del Diálogo Social, que representa a los sindicatos mayoritarios y a los empresarios. He llamado a todos los portavoces de los grupos parlamentarios y todos han dicho que perfecto, incluso el del PP. Tenemos que hablar de sentar unos principios mínimos en los que todos estemos de acuerdo.
¿Confía en lograr una especie de Pactos de la Moncloa del siglo XXI?
No somos el Gobierno nacional, pero sería extraordinario hacer aquí una subsede de los Pactos de la Moncloa. Vamos a trabajar para ver si somos capaces de hacerlo.
¿A esa mesa para la reconstrucción acudirá a escuchar o con alguna propuesta concreta?
Iré el lunes con un resumen de la situación sanitaria y de la económica. Qué proyectos había, con los que será difícil seguir, cómo redefinirlos y con qué recursos económicos contamos, tanto los propios como los nacionales o los que vengan de Europa. Y a escuchar las prioridades de cada uno y ver en qué puntos podemos estar de acuerdo para reconstruir económica y socialmente La Rioja. Irán al encuentro los consejeros de Salud, de Desarrollo Económico y de Hacienda. Y el martes haremos una réplica de lo que ha hecho Pedro Sánchez, que nos explicó que no se considerará una desescalada del confinamiento por comunidades y le ha dado especial importancia a los ayuntamientos. Yo quiero hacer lo mismo, por lo que hablaremos con las cabeceras de comarca, la capital y la Federación Riojana de Municipios sobre la desescalada del confinamiento.
¿En esas conferencias semanales con el presidente del Gobierno ve interés de todos los presidentes autonómicos en ir en la misma dirección o percibe algún interés de hacer política partidista?
Se perciben ganas de salir entre todos de esta situación de fallecimientos y contagios. Una sensación general de confianza en las medidas que ha tomado el Gobierno de España. Sin embargo, también se ve una unanimidad en el argumentario de los que protestan, con Feijóo, Urkullu y Torra. Pero afortunadamente ni Ayuso se sale del sistema; estamos todos a una y creo que todos los presidentes y presidentas de las comunidades autónomas están siendo responsables.
¿Las condiciones en las que los niños riojanos podrán salir a la calle se atendrán a las normas que dicte el Gobierno central?
Correcto. Las normas las determina el Ministerio conforme a la opinión de los expertos. Desde el Gobierno riojano nos hemos planteado entregar pantallas de protección para los niños y niñas, pero es un tema que está en estudio.
En el anuncio que hizo el Gobierno central sobre la salida de los niños, primero se dio una versión y en seis horas otra diferente. ¿No cree que esos cambios de criterio pueden generar desconcierto en los ciudadanos?
El ministro de Sanidad sencillamente dijo que los niños de 0 a 14 horas podrían salir de paseo y la ministra portavoz dijo que podrían acompañar a sus padres a la compra y demás, algo que ya estaba reflejado en el Real Decreto. Cuando se comunica tantas veces al día, con equipos tan complejos, quizás se han podido cometer errores de comunicación. Es normal equivocarse cuando se están tomando decisiones en tiempo real. Y es de valorar corregir los errores, cuanto antes mejor, como hizo el ministro de Sanidad, que es la autoridad competente.
En el caso del Gobierno de La Rioja, ¿cabe la autocrítica, admite errores en la gestión de la pandemia?
Seguro que hemos cometido errores. Y cuando todo esto termine habrá que detallar todo detenidamente, pero de manera airosa y tomar decisiones de manera ágil para corregir lo que no funcione bien. Porque esta crisis ha hecho estallar de manera tremenda todo aquello que no funcionaba bien