Europa

Noticias por hora

La discriminación racial del coronavirus en Brasil: por qué la población negra sufre mayor letalidad


Un tercio de los fallecidos por coronavirus en Brasil corresponde a población autodeclarada como negra, de acuerdo con los datos oficiales publicados el 10 de abril por el Ministerio de la Salud. "Todavía no sabemos, con certeza, por qué la letalidad es mayor entre negros, pero esta población tiene una condición social peor. Es una población, en muchas ocasiones, desnutrida y sin acceso a acompañamiento médico por lo que tiene más posibilidades de padecer otras comorbilidades", explica la médica Patricya Tavares en entrevista al Correio Braziliense.
Del total de personas hospitalizadas en el último mes con cuadros de Síndrome Respiratoria Aguda Grave, 73 % son personas identificadas como blancas y estas corresponden al 62,9 % del total de muertes. La situación es la opuesta en el caso de la población identificada como negradonde las muertes, 34,3 % del total, superan a las internaciones hospitalarias, 23,9 % del total, siguiendo de nuevo las últimas cifras del Ministerio de la Salud. Esto revela, además, que una tercera parte de la población negra fallecida por coronavirus no fue previamente hospitalizada. "No estar hospitalizado no significa no estar enfermos", subraya la historiadora Luciana Brito, especializada en relaciones raciales de Brasil y de Estados Unidos, en una columna para el diario Nexo.


Las primeras personas contagiadas por coronavirus en Brasil fueron personas de clases medias-altas que provenían de viajes en el extranjero. No obstante, el virus no tardo en multiplicarse en forma de contagios comunitarios sobre el suelo brasileño. La primera víctima del covid-19 en Río de Janeiro fue una empleada doméstica negra que falleció el 19 de marzo y que se contagió de su contratadora que había dado positivo tras regresar de Italia de vacaciones. "El coronavirus no escoge a quién va a matar, pero los Estados han escogido quien puede morir", explican en la plataforma Noticia Preta la diputada Renata Souza y el politólogo Seimour Souza, que coordina un proyecto en una favela de Río de Janeiro. Una tercera parte del total de fallecidos por covid-19 en Brasil figura en la categoría "sin registro racial", lo que se suma al efecto de subnotificación de casos que se está dando principalmente en los barrios o poblaciones brasileñas con mayor dificultad para acceder a servicios sanitarios y, por ende, a test de coronavirus.

La mayoría de personas empobrecidas son negras

Si bien Brasil cuenta con un sistema de salud universal (SUS), el 80 % de sus usuarios son personas negras, según los datos de la Sociedad Brasileña de Medicina de Familia y Comunidad. Quien se lo puede permitir económicamente complementa su cobertura con seguros de salud privados. "Quienes van a sufrir más son los más pobres, los más vulnerables. Ellos van a morir en las puertas de los hospitales, no van a conseguir entrar ni recibir respiración mecánica y sobrevivir a la neumonía. El pobre va a morir en la calle", declaró el médico y profesor Miguel Sroug en una entrevista al periódico O Globo.
72,7 % de la población en situación de pobreza corresponde a personas negras
La mitad de la población brasileña se autoidentifica como negra, de acuerdo con los últimos indicadores sociales de 2019 del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), que además revela que el 72,7 % de la población en situación de pobreza corresponde a personas negras, es decir 38,1 millones de brasileños empobrecidos son negros y la mayoría son mujeres. A diferencia de otros países donde la clasificación racial en el registro de la identidad y en la elaboración de estadísticas está prohibida, en el censo brasileño existe una categorización racial y es la propia persona la que, en teoría, decide en cuál de ellas se ubica cuando son actualizados los censos: afrodescendiente, indígena, amarillo, negro, blanco, preto (oscuro) o pardo (moreno).
La mayoría de las personas que no pueden llevarse el trabajo a casa o cesar temporalmente sus actividades, sea por su situación de informalidad o por el tipo de empleo que tienen, son personas negras. Los porteros de edificios continúan garantizando la seguridad de quien vive en residenciales y edificios de nivel medio-alto, muchas cuidadoras y empleadas domésticas no han sido dispensadas de sus labores, el personal de reposición y de caja de los supermercados continúa en sus tareas habituales y los repartidores de comida pedalean para garantizar los alimentos de quien puede pagar el delivery. La mayoría de ellos, procedentes de los sectores sociales más precarizados, deben exponerse a los transportes públicos para llegar a sus puestos de trabajo.