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Cs se postula como socio prioritario para los PGE si Sánchez no convoca la mesa catalana


Ciudadanos está decidido a entrar de lleno en una negociación presupuestaria con el Gobierno. En línea con la postura mantenida durante los últimos meses —convertido en un interlocutor clave para las prórrogas del estado de alarma—, el partido de Inés Arrimadas continúa en una estrategia de utilidad que ahora pasa a la siguiente fase. Con la crisis sanitaria del coronavirus encauzada, la formación se centra en la necesidad de unas cuentas públicas de la reconstrucción que atiendan a las demandas de la UE y afronten los destrozos económicos generados por el covid-19. Por eso, Ciudadanos se postulará como un actor principal para esas conversaciones, aunque cree necesario que el Ejecutivo elija una vez más entre su apoyo o el de ERC.
El punto de fricción vuelve a ser la mesa de diálogo en Cataluña. El Gobierno se ha comprometido a convocarla en el mes de julio, pero las últimas declaraciones de Pedro Sánchez en una entrevista en ‘La Vanguardia’ no dejan claro que sí o sí vaya a celebrarse. Es más, de alguna manera, lo dejó en el aire: "Queremos convocar la comisión de diálogo entre ambos gobiernos. Esperamos, queremos que sea este mes de julio. Entiendo que es un contexto difícil el que vamos a tener en Cataluña, porque parece que hay una actitud preelectoral de los dos socios de la Generalitat, pero es la ambición y la voluntad del Gobierno de España". O sea, que el Ejecutivo sigue queriendo que el foro entre los dos ejecutivos se retome el próximo mes, pero quizá el ruido de urnas lo hace más complicado. Esa rendija de luz es la que Ciudadanos explotará durante los próximos días poniendo el acento en la “irresponsabilidad” de convocar una mesa en la que los independentistas quieren hablar del derecho de autodeterminación en lugar de ocuparse de generar grandes consensos y pensar en el interés general.
Aunque la formación naranja no establece líneas rojas —en ningún caso descartan negociar, incluso aunque haya un encuentro Gobierno-Govern—, los principales dirigentes de Ciudadanos dejan claro que renunciar a esa convocatoria podría allanar mucho el entendimiento presupuestario. Se convertirían 'de facto' en el socio prioritario e incrementarían la presión sobre el PP. “Si los Presupuestos no dependen de ERC o de otros grupos con BNG o Bildu, el PP debería reflexionar sobre si quiere aportar algo y defender a la clase media”, repiten desde la cúpula naranja.
Ciudadanos tiene en su imaginario un gran pacto en el que deberían estar las dos principales fuerzas políticas del país. Pero, más allá de eso, son conscientes de la dificultad que el PP tendrá en todo momento para entrar en un acuerdo de ese tipo. Incluso después de las elecciones vascas y gallegas. Por eso, el partido naranja tiene como principal objetivo eliminar la opción de ERC como socio del Gobierno en este momento. A partir de ahí, el relato cambiaría y cualquier negociación sería menos complicada. “Tenemos que dejar muy claro que no nos gusta nada la posibilidad de la mesa en Cataluña. El Gobierno sabe que no puede confiar en los independentistas catalanes y que unos Presupuestos en este momento no pueden depender de sus intereses”, repiten dirigentes cercanos a Arrimadas.

"Difícil", que no "imposible"

Y muy especialmente, apuntan, tras las últimas declaraciones de la portavoz de los republicanos catalanes, Marta Vilalta, que este mismo lunes insistía en que la reconstrucción “no puede ocultar el conflicto político”, ni el covid-19 hacer "olvidar" al independentismo "las viejas reivindicaciones como el derecho a la autodeterminación y la amnistía”. El partido naranja considera que con estas pretensiones por parte de ERC, el Gobierno no debería ceder ni siquiera a una fotografía. Dirigentes de la ejecutiva naranja reconocen que si se celebrara una mesa de diálogo cosmética —sin ningún avance político real—, los puentes no estarían rotos. Pero su prioridad sigue siendo que el encuentro quede anulado por ahora. “No tiene sentido que la convoquen. Simplemente, por responsabilidad”, zanjan.
ERC lleva días introduciendo otro elemento de presión mirando, esta vez, a Unidas Podemos. La otra parte del Gobierno, que evidentemente no está cómoda con la interlocución entre PSOE y Ciudadanos. Pero el partido de Arrimadas no cejará en su empeño. Más bien al contrario: la idea es posicionarse como un socio preferente desactivando a los independentistas y, en segundo lugar, conseguir una negociación que ahuyente lo máximo posible los postulados de Podemos de las futuras cuentas públicas.