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Juan Carlos I pedía "austeridad" a las Fuerzas Armadas mientras movía su fortuna opaca


Entre 2008 y 2012 Juan Carlos I movió grandes cantidades de dinero desde su cuenta suiza, la misma en la que guardó los casi 65 millones de euros procedentes de Araba Saudí, para hacer frente a “gastos personales”. Lo desveló este diario: el rey emérito dispuso de una media de 100.000 euros mensuales a lo largo de esos cinco años sin declararlo a Hacienda, y que en el caso de 2010 —el año más frenético— llegó a ascender a 1,5 millones de euros.
Una época que coincide con un periodo especialmente duro para la sociedad española, con la crisis financiera en plena efervescencia, y en la que también comenzó el declive de la imagen pública del Rey, que fue acumulando distintos escándalos entremezclados con la irrupción del caso Nòos, el que hasta ahora había sido el proceso más perjudicial y complicado para la monarquía.
En el verano de 2008 se producía la millonaria transferencia del rey Abdulá a la cuenta del banco suizo Mirabaud. El 12 de enero de 2009, justo siete días después de que el rey emérito cumpliera 71 años rodeado de su familia en Zarzuela, se produjo el primer movimiento importante: 205.000 euros salían de la cuenta con el concepto de “gastos personales”. Las transacciones continuaron durante meses y como él mismo reconoció en un comunicado, nunca informó de ninguna de estas cuestiones a su familia ni al actual jefe del Estado.
José María Olmo
En el tradicional discurso de Nochebuena de 2009 —el de más relevancia para la institución que el jefe del Estado realiza desde su residencia y considerado como el más personal de todos los que pronuncia— el rey Juan Carlos ponía el acento en la “grave crisis económica” que había llevado a que “el desempleo fuera la principal preocupación de las familias españolas”. Insistió en que la crisis “afectaba a varios millones de personas” que viven “angustiadas, no solo por la pérdida de ingresos, sino por la falta de horizontes en sus vidas laborales y personales”.
El padre de Felipe VI aseguraba que se habían tomado “muchas medidas” a escala nacional e internacional “para detener la crisis y paliar sus efectos”, asegurando que eran muchos “los esfuerzos y sacrificios desplegados a todos los niveles”. No aparecía en su discurso ninguna referencia a la lucha contra la corrupción ni a la necesaria ejemplaridad que debía guiar la actuación de todas las instituciones (dos conceptos muy utilizados por su hijo desde que reina). En aquel 2009 la infanta Cristina y su maridoIñaki Urdangarin, se trasladaron a vivir a Washington. Ya había comenzado el caso Palma Arena, la raíz del que después sería el caso Urdangarin.

A los pocos días arrancaba el año 2010, en el que se registraron los mayores movimientos de la cuenta suiza, tal y como aparece en los documentos a los que accedió este diario. El 6 de enero don Juan Carlos presidía la Pascua Militar acompañado de la reina Sofía, y los entonces príncipes de Asturias. Sus palabras iban dedicadas a ensalzar los valores y virtudes de la profesión militar y pedía “potenciar el papel” de España en la lucha internacional que entonces se libraba contra Al Qaeda. No sería hasta un año después cuando pediría “austeridad” a las Fuerzas Armadas.
En los primeros meses de 2010, de febrero a abril, el rey emérito tomó del depósito suizo medio millón de euros. Después hubo otros movimientos y en el último mes del año, el 1 de diciembre, reclamó de nuevo 200.000 euros. El día 16 de ese mismo mes, en vísperas de su nuevo discurso de Nochebuena, sacó del banco de Ginebra otros 303.000 euros. Un discurso, el de esta ocasión y pronunciado solo ocho días más tarde de ese movimiento, en el que habló a fondo de la crisis económica “más intensa y larga” de lo que se podía esperar. El Rey cerró filas con las medidas del Gobierno y aseguró que era “necesario abordar juntos las reformas necesarias, cumpliendo nuestros compromisos en materia presupuestaria y de déficit”.
El rey Juan Carlos durante su discurso navideño de 2011. (EFE)© Proporcionado por El Confidencial El rey Juan Carlos durante su discurso navideño de 2011. (EFE)El rey Juan Carlos durante su discurso navideño de 2011. (EFE)
No solo eso. El entonces jefe del Estado pidió “fomentar el ejercicio de grandes valores y virtudes como el rigor, el sacrificio y la honradez”, alertando de que para salir de la crisis “no cabían actitudes individuales ni colectivas de indiferencia o de egoísmo, que a la postre nos dañarán a todos”. En aquel diciembre Juan Carlos I dispuso de otro medio millón de euros del fondo que nunca declaró a Hacienda.
Con la entrada de 2011, un año complicado en lo personal para el monarca por las distintas operaciones a las que se sometió y en el que el deterioro de su salud fue más que evidente poco a poco, volvía la celebración de la Pascua Militar. En aquella ocasión el rey emérito elogió la austeridad del Ejército en plena crisis económica —“sé que las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil están contribuyendo al esfuerzo de austeridad que ha exigido priorizar las capacidades militares a alcanzar”, aseguró— defendiendo que ese esfuerzo continuara, aunque eso sí, sin mermar la seguridad de las tropas. Aquel mismo enero, el día 26, fueron retirados otros 300.000 euros de la cuenta.
Los movimientos continuaron en mayo, julio y septiembre. En ese periodo el rey Juan Carlos se sometió a dos operaciones. La del 3 de junio de 2011 en la que le implantaron una prótesis en la rodilla derecha, y la del 4 de septiembre, tras romperse el tendón de aquiles del pie izquierdo. En diciembre de aquel año llegaban malas noticias a Zarzuela cuando el juez imputó a Urdangarin en el caso Nòos. El discurso navideño, días después, incluyó una escueta frase en la que por primera vez el rey emérito se refería al episodio. “La Justicia es igual para todos”, dijo entonces.
Paloma Esteban
“Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione. Afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley”, decía previamente.
Con el inicio de 2012 y la Pascua Militar de aquel 6 de enero, el Rey volvía a recalcar la necesidad de continuar por la senda de la austeridad en los momentos difíciles. Reconociendo las circunstancias económicas que atravesaba el país se refirió a la labor del Ministerio de Defensa, mostrándose convencido de que los militares sabrían “obtener el máximo rendimiento de los recursos asignados” y que serían “sumamente cuidadosos en el empleo y mantenimiento de los medios”. Durante aquel discurso el Rey ya se mostró titubeante en alguna ocasión con dificultades para leer. La Casa Real lo achacó a la falta de luz en la sala.
Si un acontecimiento marcó aquel año fue el del escándalo de Botsuana. Los documentos publicados por este diario prueban que los movimientos de la cuenta suiza continuaron hasta junio de 2012. Fue en la madrugada del 14 de abril cuando se sometió a una operación en la clínica San José de Madrid por una fractura en tres fragmentos de la cadera derecha. El accidente tuvo lugar durante un viaje privado al país africano donde participaba en una cacería, su mayor pasión. A la salida de hospital pronunciaba aquellas palabras que pasaron a la historia inmediatamente: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”.
El rey Juan Carlos, saluda desde su coche a su salida hoy del Hospital USP San José de Madrid. (EFE)© Proporcionado por El Confidencial El rey Juan Carlos, saluda desde su coche a su salida hoy del Hospital USP San José de Madrid. (EFE)El rey Juan Carlos, saluda desde su coche a su salida hoy del Hospital USP San José de Madrid. (EFE)
Doce días después era intervenido de nuevo para “reducir una luxación” de la cadera por un mal movimiento, y el día 27 ya retomaba su actividad con el despacho habitual con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Precisamente, tras el accidente de Botsuana, Juan Carlos I optó por transferir los cerca de 60 millones que quedaban en la cuenta a Corinna Larsen en concepto de donación. Como publicó este diario, el banco le había trasladado al monarca su incomodidad por la existencia de esa cuenta. Después de la transferencia, los gestores suizos del Rey emérito cerraron el depósito y disolvieron la sociedad Lucum Foundation.