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El cortejo de Sánchez a Arrimadas y el parón fiscal tensan el pacto de Gobierno


El Gobierno de coalición ha regresado tensionado de las vacaciones. Las costuras de un Ejecutivo que, según Moncloa, goza de "salud de hierro" están sufriendo una presión que incomoda en el seno de un consejo de ministros que no se ha caracterizado precisamente por su unanimidad en momentos de alto voltaje.
Ahora la prueba de fuego son los primeros Presupuestos Generales conjuntos y es ahí donde se están conformando dos posturas contrapuestas que incomodan a unos, PSOE, y a otros, Unidas Podemos. Las próximas semanas los dos partidos van a negociar el proyecto de ley de cuentas públicas y es en esas reuniones donde se avecina tormenta.
Pedro Sánchez se marchó a Lanzarote con deberes. La principal carpeta que se llevó en el maletín presidencial tenía el encabezado de "PGE 2021". Para el PSOE va a ser una prueba de fuego adaptar esas cuentas a la coyuntura económica. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ya trabaja junto a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en un escenario de congelación de las principales subidas fiscales que contenían los Presupuestos pactados en 2019 con Unidas Podemos y que fracasaron por la negativa de ERC a apoyarlos. Impuesto de Sociedades, con un recargo a bancos y energéticas, IRPF a las rentas más altas o diésel eran algunas de las figuras que iban a cambiar al alza, tal y como confirmaron socialistas y morados en su acuerdo de coalición del mes de diciembre. Pero la situación ha cambiado y el tándem Calviño-Montero contemplan ahora únicamente "retoques puntuales" en alguna figura fiscal, tal y como recordó la vicepresidenta esta semana.
Podemos está generando el caldo de cultivo para rechazar de plano estos planteamientos más cercanos al liberalismo naranja que al espíritu de la coalición. Su portavoz parlamentario, Pablo Echenique, insistía esta misma semana en una reforma fiscal urgente para que grandes empresas y rentas altas paguen más impuestos, poniendo sobre la mesa las cartas de los morados. Nada nuevo, por cierto. A eso hay que añadir la subida del Salario Mínimo Interprofesional, en entredicho en este momento, y el impuesto a los ricos, aparcado pero no olvidado, que son otros dos de los principales caballos de batalla de los morados. Se avecinan curvas.
El 'cortejo' que Moncloa está haciendo a Ciudadanos, citando incluso a Inés Arrimadas en Moncloa este jueves, tampoco gusta en Podemos ni en los socios de la investidura. El escenario presupuestario, por tanto, está embarrado. Un detalle importante es que los Presupuestos que apruebe el consejo de ministros no serán los PGE de Sánchez. Serán los PGE del Gobierno de coalición; los primeros, además. Por eso la negociación entre los equipos económicos socialista y morado se antoja convulsa. Las conversaciones, según admiten fuentes gubernamentales, aún no han dado comienzo y Hacienda se está limitando a recibir las fichas con las partidas de los diferentes ministerios. Luego vendrá la negociación más política y el cierre final por parte de Sánchez e Iglesias.
Podemos ya ha dejado claro cómo deberían ser esos primeros Presupuestos de la coalición: los de 2019 que tumbó ERC con el contenido pactado en el acuerdo programático. Si Sánchez busca el apoyo de Cs Iglesias y los suyos se bajarán del barco. El mensaje es cristalino: si el PSOE busca la anuencia de los diez diputados naranjas Sánchez puede perder más votos de los que intenta sumar. Podemos saldría de la ecuación y se da por descontado que ERC, PNV o BNG, el bloque de la moción de censura, en definitiva, girarían al 'no'. Los 175 diputados necesarios quedan lejos. La única solución para un proyecto como el que pactaron Sánchez e Iglesias en diciembre pasa por la vía de ERC. Es el "plan A". Y es en este punto donde la situación está estancada. Fuentes de Moncloa repiten una y otra vez que los independentistas "no son de fiar" pero para sacar los Presupuestos no ven otra mayoría. El punto de inflexión son las elecciones catalanas. Hasta esa cita con las urnas los republicanos (que esta semana han exigido a Moncloa un "cambio de actitud") tienen complicado mojarse con un apoyo tan trascendental al Gobierno de coalición como es el votar 'sí' al proyecto de Presupuestos.
En el calendario monclovita se contempla que los comicios podrían celebrarse en cualquier momento, aunque no descartan que Carles Puigdemont alargue la convocatoria hasta febrero del 2021 para poder armar su nuevo partido. El 17 de septiembre el president Quim Torra tiene una cita en el Tribunal Supremo y ahí hay ciertas esperanzas. Si el alto tribunal lo inhabilita podría apretar el botón antes de abandonar el Palau. Son suposiciones, en cualquier caso, en Madrid, nada seguro.
Este lunes Sánchez ha citado a los principales empresarios españoles para compartir con ellos una conferencia bajo el título "España puede. Recuperación, Transformación, Resiliencia" para apelar a la unidad en la lucha contra la pandemia. También ha convocado a los partidos de la oposición en Moncloa durante el miércoles y jueves para avanzar en unos "Presupuestos de país" y proceder a la renovación de CGPJ, TC, RTVE o Defensor del Pueblo. El PP, sin embargo, ya ha dejado claro al Gobierno que con ellos no cuenten para unas cuentas públicas como las que planteó la coalición. De hecho, Pablo Casado ha rearmado su equipo económico este verano y ha recuperado a exministros de Rajoy para la causa. Nombres como Luis de Guindos, Fátima Báñez, Miguel Arias Cañete o, incluso, Manuel Pizarro está ayudando a Génova a definir su estrategia económica.
La coalición no solo se ha tensado por los primeros tanteos presupuestarios. La vuelta al cole también ha sido motivo de disputa en los últimos días, tal y como explican fuentes de Unidas Podemos. Los ministros morados han criticado la falta de liderazgo de la ministra de Educación, Isabel Celaá, y han pedido que los 2.000 millones del fondo Covid esté condicionado a que las CCAA contraten más profesores. Sobre los problemas en el Ingreso Mínimo Vital el partido de Iglesias aún no se ha pronunciado.
Ha sido, en definitiva, un comienzo de curso político de marejada para la coalición pero, según explican fuentes gubernamentales, nada peligroso. El pacto goza "de salud de hierro", dicen, y vaticinan una legislatura largo unidos. Hay que recordar que la "Comisión Permanente de Seguimiento del Acuerdo de Coalición" se reunió antes de las vacaciones y que debería celebrar una nueva cita este otoño. Tampoco hay que pasar por alto que el PSOE está tratando con guante blanco los problemas judiciales de Podemos. Es más, Sánchez fue claro este martes en su primer comparecencia ante los medios de comunicación al afirmar que tiene total confianza en su vicepresidente segundo. Podemos e Iglesias, por su parte, aún no han puesto sobre la mesa la derogación de la reforma laboral, también pactada en el acuerdo de Gobierno.