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Pacto para que las escuelas sigan abiertas si hay pocos contagios


Mensaje de tranquilidad y confianza a los padres frente al inicio de un curso escolar extraño, que ya está marcado por la pandemia del coronavirus. La escuela permanecerá abierta todo el curso para todas las etapas –al menos, con máximas garantías hasta 2.º de ESO–, asegurará el comedor y la atención a la población más vulnerable, y solo se cerrará en casos muy excepcionales en los que la situación epidemiológica no esté “controlada” y sea “generalizada” lo que, de momento, no sucede en ningún punto de España.
Eso significa que, aunque haya uno o varios grupos con positivos, la escuela no se cerrará. “Y si sucediera (el cierre) sería de forma temporal, para 14 días”, apostilló el ministro de Sanidad, Salvador Illa.
Este es el acuerdo que firmaron ayer todas las autonomías –a excepción de País Vasco, en protesta a la ingerencia a sus competencias– con los ministerios de Sanidad y Educación, un acuerdo de obligado cumplimiento cuyas premisas son “de mínimo común denominador” a partir del cual los gobiernos autonómicos pueden añadir medidas.
El cierre de una escuela será competencia del Gobierno autonómico y no del Ministerio de Sanidad, como proponía el documento de Sanidad y Educación inicialmente.
“Las medidas propuestas son suficientes para garantizar la seguridad, pero más que muchas medidas lo que se necesita es cumplirlas”, destacó el ministro Illa, quien recordó que el funcionamiento de las escuelas depende del comportamiento de los ciudadanos fuera de las mismas.
Este fue el mismo mensaje que lanzó el secretario de Salud Pública en Catalunya, Josep Maria Argimon, “si se cumplen bien las normas habrá pocos brotes”, dijo. O el del jefe de la unidad de seguimiento de la Covid-19, Jacobo Mendioroz: “Las seguridad de las escuelas depende de lo que
pase fuera” y advirtió a la ciudadanía que debe ser consciente de que se “juega el futuro de los niños”.
El ministro Illa
“Si las medidas se cumplen, habrá pocos rebrotes: las escuelas son seguras”
Las medidas aprobadas en la Declaración de actuaciones coordinadas en Salud Pública frente a la Covid-19 para los centros educativos durante el curso 2020-21 , ya están previstas, la mayoría de ellas, en el protocolo catalán sobre la apertura de escuelas y el documento sobre la gestión de casos Covid-19. Se añade, como novedad, el uso de la mascarilla a partir de los 6 años. Este aspecto suscitó cierta polémica por cuanto en Catalunya está aprobada a partir de los 12 años, pero si la situación epidemiológica no es buena se rebaja a los 6 años.
El Departament d’Educació mantiene la obligatoriedad de los 12, a pesar de la firma de ayer que compromete su cumplimiento. El secretario de Salud Pública quitó hierro a la discrepancia afirmando que “desgraciadamente” la transmisión del virus en Catalunya no es buena por lo que sería obligada la mascarilla a los niños de primaria en prácticamente todo el territorio. “No hay discusiones estériles”, apuntó Argimon. El coste de las mascarillas será asumido por las familias puesto que ya las vienen utilizando. Las escuelas tendrán un remanente en previsión de pérdida o rotura.
Las medidas del documento se resumen en grupos estables en clase, mayores precauciones en el transporte escolar, con asientos fijos y mascarilla a partir de 3 años, y con la recomendación de caminar o usar la bicicleta para llegar al colegio. Tomar la temperatura por parte de padres o escuelas antes de entrar en el centro, mantener distancia de 1,5 metros en todo momento y aumentar la higiene de manos frecuente (factor esencial para cortar la transmisión del contagio). Respecto a los centros, limpieza y ventilación frecuente, con clases al aire libre y ventanas abiertas si es posible.
La competencia
El cierre de una escuela será decisión de cada gobierno autonómico
Además, el ministro anunció que se adelantaría la campaña de la vacunación de la gripe a la primera quincena de octubre, casi un mes antes de lo habitual. Empezará a vacunarse a la gente mayor y a la población más vulnerable, pero, se continuará con trabajadores en servicios esenciales –médicos, asistentes en residencias, profesores– y a las embarazadas.
La ministra de Educación y Formación Profesional se mostró inflexible respecto a la posibilidad de que las familias no lleven al colegio a los niños: “La educación es obligatoria de los 6 a los 16 años, hay que ir a clase y examinarse”, afirmó, “estamos seguros que los padres y tutores no van a pasar por encima del derecho que tienen los niños a la educación”. En todo caso, está a la espera de un informe jurídico sobre esta cuestión. Otra cosa son los grupos de niños susceptibles de empeorar su salud si se infectan, una situación que debe ser evaluada por un médico.
Respecto a la posibilidad de que los padres incumplan la declaración jurada y lleven a sus hijos a la escuela con síntomas compatibles con la Covid-19 el ministro recordó que cada comunidad autónoma tiene un régimen sancionador. “Yo no concibo que un padre ponga en riesgo la salud de su hijo y la de los demás. Vamos a ser serios. Si no esto no tiene solución”.