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Iker Casillas y Sara Carbonero comienzan las obras de su nueva casa


Nuevos tiempos para Iker Casillas Sara Carbonero, tras un 2019 para olvidar. Mientras suenan tambores de regreso al club de sus amores, el Real Madrid, el exportero de la Selección y la periodista comienzan una nueva andadura también en lo personal. Una etapa llena de comienzos para erradicar del recuerdo los malos tiempos: nuevos proyectos (también Sara prepara algo con Slow Love, su tienda multimarca), nuevo colegio para sus hijos y nueva casa. Ilusiones y esperanzas para su nueva etapa en España.
La familia ha dicho adiós al chalé comprado al arquitecto Alberto Martín y a su exmujer, la actriz Lydia Bosch, en el año 2014. Según se ha publicado, primero lo pusieron a la venta por cinco millones, el doble por lo que lo compraron en su día, aunque luego han decidido ponerlo en alquiler. Cuando todos habíamos dado por hecho que la familia volvería a su casa de La Finca, fue el propio deportista quien dio la sorpresa durante una entrevista con la revista 'Semana': "Durante nuestra conversación nos desvela un detalle más hasta ahora desconocido: que se ha comprado una casa en Madrid, en la zona del parque del Oeste (Moncloa) -'porque todos mis amigos viven en Móstoles y Fuenlabrada y desde allí hay salida directa a la carretera de Extremadura'-".
Un obrero, sacando escombros de la casa. (J. M.)Un obrero, sacando escombros de la casa. (J. M.)
La revista 'Diez Minutos' aportó más información sobre este nuevo hogar. El piso supera los 300 metros cuadrados, se encuentra en plena reforma y le ha costado tres millones de euros. Casillas lo adquirió en el mes de abril y está exclusivamente a su nombre, lo que suscitó cierto alboroto en torno a una presunta crisis sentimental con Carbonero. En la entrevista, el exportero de la Selección abordaba el asunto: "No he estado con Sara todo lo que debería", reconoció, aunque estos días ambos han hecho saber a través de distintos medios que todo va bien entre ellos.
La pareja tiene varias propiedades inmobiliarias entre Boadilla del Monte y Villaviciosa de Odón (Madrid), pero es en la exclusiva urbanización de Pozuelo de Alarcón donde tenían su hogar en Madrid (hasta ahora) y a donde fueron trasladados los enseres de la casa en la que han vivido los últimos cinco años en Oporto. La nueva casa que han adquirido se encuentra bastante lejos de allí, en una de las zonas más codiciadas de Madrid por sus vistas a la Casa de Campo, la cercanía del parque del Oeste y su proximidad al centro histórico de la capital: el barrio de Ferraz y Pintor Rosales.
Uno de los balcones de la casa. (J.M.)Uno de los balcones de la casa. (J.M.)
Los inmuebles de esta zona suelen ser de gran tamaño, y sus inquilinos pertenecen en su inmensa mayoría a la alta burguesía capitalina. En los últimos años, sin embargo, muchos personajes conocidos han encontrado allí su hogar, una alternativa más 'verde' al consabido barrio de Salamanca. En el paseo hacia el templo de Debod es habitual encontrarse con Pedro Almodóvar, Eugenia Silva y Alfonso de Borbón, Antonio Carmona, Gema Ruiz Cuadrado, Anabel Alonso, Rosario o Eva Amaral, por citar a algunos de sus ilustres vecinos.
En una de esas ilustres calles, desde hace unos días, un equipo de operarios se encarga de llevar a cabo la reforma de la nueva casa de Casillas y Carbonero. Un par de contenedores para los escombros en la puerta del que será su nuevo hogar delata que la pareja se ha puesto manos a la obra con la reforma integral de la casa. Actualmente, la obra se encuentra en la fase de desescombro. El portal de la vivienda es un constante ir y venir de operarios subiendo y bajando con cubos llenos de los restos de la antigua casa. Muchos vecinos se han enterado de quiénes eran los nuevos propietarios por las revistas.
Dos contenedores cercanos donde desalojar los escombros.Dos contenedores cercanos donde desalojar los escombros.
Iker y Sara se mudarán dentro de unos meses a uno de los pulmones de la ciudad, en pleno corazón de Madrid. Cansados de vivir en urbanizaciones del extrarradio, la pareja pretende tomarle el pulso a la ciudad a cinco escasos minutos de la Gran Vía. Es una vuelta a los orígenes para Sara Carbonero, que durante su etapa de 'soltera' residió mucho tiempo en el centro.
De momento, las obras se encuentran en una fase muy inicial, y la pareja tendrá que esperar mínimo hasta final de año para mudarse. El piso supera los 300 metros cuadrados, por lo que tienen mucho espacio y posibilidades para reformarlo a su gusto. Además de amplios balcones, la casa goza de magníficas vistas al templo de Debod y al parque del Oeste. También cuenta con varias plazas de garaje.