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Puigdemont y JxCAT copian las tesis y consignas del grupo Desobediencia Civil


El 'expresident' Carles Puigdemont aludía este mes de agosto a que lo que el independentismo necesita es una "confrontación inteligente" con el Estado español, que sería la "única vía transitable, realista y sin falsas ilusiones" para la separación de España y la creación de una República Catalana. Lo hacía en el marco de su conferencia en la Universidad Catalana de Verano de Prada de Conflent, en el sur de Francia. En la víspera de esta Diada, coincidiendo con la presentación del segundo libro de sus vivencias, volvió a insistir en la "confrontación inteligente" con el Estado.
También el comunicado de JxCAT con motivo del 11 de septiembre apela a que "ha llegado el momento de hacer de la 'confrontación inteligente' una herramienta para hacer posible nuestro futuro y llevar adelante la voluntad del pueblo catalán que manifestó un sí rotundo por convertirse en un estado en forma de República".
Las palabras de Puigdemont y de JxCAT, aunque sean de manual de marketing, no son suyas, sino que son consignas difundidas por el grupo Desobediencia Civil. Este colectivo conforma, hoy por hoy, el núcleo independentista más extremista del universo soberanista.
Desobediencia Civil se creó a finales del año pasado, pero comenzó realmente su actividad a partir del mes de abril, en pleno estado de alarma. Sus impulsores, según ha podido conocer El Confidencial, fueron activistas destacados de los comités de Defensa de la República (CDR). Tras el control total de estos grupos por la CUP y la importante disminución de su actividad, un grupo de radicales decidió constituir otro grupo pensado para crear inestabilidad en la calle, siguiendo la estrategia de movimientos similares en otros países, como Grecia o Hong Kong. Así nació Desobediencia Civil, que durante la pandemia se ha dedicado a impartir clases virtuales de 'kale borroka' y guerrilla urbana.
Y es que el fugado echa mano de muchas de las consignas e ideas de este grupo. El pasado mes de julio, el colectivo radical, que para algunos tienen intensas relaciones con el entorno de Puigdemont, dirigió a sus acólitos un artículo titulado 'Por una confrontación inteligente con el Estado español'. De este artículo salieron algunas de las ideas planteadas por Puigdemont. ¿Porqué 'confrontación inteligente'? Porque el independentismo ha cometido un error de bulto: anunciar previamente sus acciones "para que acudan todos, sin un núcleo duro y organizado con objetivos claros, definidos y alcanzables. Es por ello que en el título de este artículo se habla de confrontación inteligente". Precisamente, una de las obsesiones de Puigdemont y su entorno es que no se sepa cuál será el próximo paso que dará, dejando a la sorpresa gran parte del éxito de sus acciones.
Reformular la estrategia
Por otro lado, el 'expresident' fugado ha insistido en los últimos meses en revisar la estrategia y endurecerla, lo que le ha llevado a la ruptura interna con el PDeCAT. Esa es otra de las ideas de Desobediencia Civil. "En una situación de conflicto como la que vivimos los catalanes y catalanas con las instituciones españolas, resulta necesario reformular y replantear la estrategia y la táctica para conquistar un estado independiente en forma de República", avisa el grupo.
El colectivo propone, así, "acciones disruptivas y acumulación de victorias para renovar el espíritu de confrontación y empoderamiento ciudadano más allá de entidades sociales, partidos políticos y otros agentes necesarios pero insuficientes para la independencia". Esa apuesta por la confrontación es la misma que Puigdemont presentó en Prada de Conflent, donde el fugado también llamó a abandonar el fatalismo y a plantar cara al Estado español.
El grupo que abastece de ideas a Puigdemont, no obstante, va más allá y hace un listado de 'enemigos' que se han de poner en el punto de mira, desde los diferentes órganos del poder judicial al "poder económico" (Ibex 35, Hacienda y Seguridad Social), el "poder político" (en el que engloban a 'las franquicias de partidos españoles', Congreso, Senado y BOE), el "poder policial y militar" (86 cuarteles de la Guardia Civil, 33 de la Policía Nacional, 10 instalaciones militares en Cataluña) y el "poder mediático" (donde engloban las principales televisiones estatales y algunos medios de comunicación, entre los que cita a El Confidencial).
El texto deja entrever que a estos 'poderes' se les ha de dañar, aunque deja en el aire la necesidad de difundir las acciones, porque las mismas solo apelarían al independentista "más hiperventilado o transgresor". No obstante, apuesta por aplicar "algunos de los 198 métodos de acción de Gene Sharp o tácticas, individuales y colectivas", difundidas por este colectivo a través de la Red.
El colectivo detalla también que en esta estrategia han de participar entidades sociales, partidos políticos y otros agentes. Las entidades sociales, básicamente la ANC y Òmnium Cultural, "siguen con las acciones de denuncia pública para exponer una situación e injusticia flagrante. Pero, aun así, han dado un ligero viraje hacia la conquista de cotas de poder como las cámaras de comercio [en las últimas elecciones de las cámaras los independentistas ganaron a los empresarios tradicionales] o las acciones de desobediencia civil colectiva, encontramos que todavía están en dinámicas condicionadas claramente por la posible represión y censura sin poder o querer dar un paso más allá por falta de apoyo o de una estrategia clara".
Lenidad con los partidos
Sorprende, asimismo, la connivencia del colectivo con los partidos políticos independentistas. En este sentido, el texto muestra un acriticismo total y obvia tanto las luchas entre los dos grandes referentes (JxCAT y ERC) como las peleas fratricidas en el seno del PDeCAT y las pugnas de los posconvergentes con Carles Puigdemont. Así, señala el texto que los partidos "están centrados en gobernar y se encuentran también claramente condicionados sin poder mover ficha con la espada de Damocles continua de la persecución mediático-judicial contra las figuras públicas y altos cargos".
Por último, apela a los 'otros agentes', con colectivos como Anonymous Catalonia "que en la respuesta a la sentencia realizaban un seguimiento y apoyo claro a la movilización, pero en la actualidad se han vuelto más un medio de comunicación que de confrontación". En este sentido, el texto resalta la aparición de algunas plataformas, como 'Urquinaona Ho Tornarem a Fer', 'Blanc Bloc', 'El Poble Resisteix' o 'Nosaltres Sí que Ho Tornarem a Fer', organizados alrededor de cuentas de Telegram.
En agosto, este colectivo volvió a la carga con otra lección ideológica. "Para la conquista de la independencia de Cataluña, uno de los aspectos en los que faltó preparación fue la capacidad de controlar el territorio y los recursos propios manteniendo la soberanía del país. Cuando hablamos de control de territorio y de recursos, ¿de qué estamos hablando? Hablamos del dominio territorial con los dispositivos de seguridad institucional o civil capaz de no permitir a una fuerza extranjera la actuación sin autorización del Govern catalán en el mismo". En otras palabras, la explicación se refiere a la utilización de los Mossos d’Esquadra para defender el nuevo orden catalán, pero también a la milicia civil catalana ya discutida en el seno de partidos políticos, organizaciones cívicas o colectivos similares.
Adiós a la revolución de las sonrisas
"Lo que falta en Cataluña es concienciación. Las posiciones radicales son rechazadas aún por la gran mayoría de la ciudadanía y se necesita tiempo para demostrar que con el pactismo no se va a ningún sitio", explica a El Confidencial, una fuente soberanista. El grupo Desobediencia Civil lo tiene claro: "La famosa revolución de las sonrisas, desgraciadamente, ya la podemos dar como vía muerta, al menos como paso necesario para traspasar el muro de la legalidad española para disponer de una propia", dice el mensaje del grupo este mes de agosto.
Y continúa: "Mientras que algunos independentistas parecen más encarados a alargar indefinidamente el próximo paso para hacer efectivo el mandato del 1 de octubre y de la declaración unilateral de independencia, hay otros que tienen claro que la única vía posible es la confrontación y la expulsión de la representación española del Principado [nombre que recibe Cataluña en la jerga independentista], a poder ser, con una mediación internacional. Y, para hacerlo, es preciso entender que no será posible mediante una vía electoral y política convencional". Esta apreciación coincide también con los postulados del núcleo duro de Puigdemont.
"El control de fronteras terrestres se puede realizar con tractores, camiones y vehículos de construcción, realizando una obstrucción"
Así las cosas, el punto neurálgico de la ruptura es el control del territorio "que se entiende como la capacidad de gestionar fronteras a la europea y dentro del espacio Schengen". Ello significa el control por tierra, mar y aire de la frontera con Francia, con Andorra, con España (Aragón y Valencia), el control de los aeropuertos de Barcelona, Girona, Reus, Lleida, Sabadell y La Seu d’Urgell, y el control de los puertos de Barcelona y Tarragona, así como los puertos deportivos y el mar.
El gran problema es cómo la ciudadanía puede hacerse con el control efectivo del territorio. Y se explican dos ejemplos gráficos: el de la India, que con el movimiento 'Quit India' "fue capaz de movilizarse para sobrepasar el Gobierno británico mediante el apoderamiento contundente de campesinos, transportistas, empresarios, profesorado, médicos, funcionarios, trabajadores del tercer sector (…) o como la independencia de Lituania, mediante la Defensa Civil se evitó que la fuerza extranjera se apoderase del Parlamento, con una conjunción del ministro de Defensa lituano y la ciudadanía".
El colectivo da pistas de cómo hacer la labor requerida: "El control de fronteras terrestres se puede realizar con tractores, camiones y vehículos de construcción, realizando una obstrucción". Además, se pueden realizar "controles de paso" utilizando elementos con los que construir barricadas. "Para el control marítimo, embarcaciones de transporte, de pesca, como recreativas, permitirían el control marítimo. Para el control aéreo, tanto las personas como vehículos aéreos como el control de aeropuertos con acciones masivas bien organizadas".

Se refiere también el texto al control de recursos, que no son expropiaciones, "sino la capacidad de reglamentar y normativizar los mismos, así como el fomento de aquellos favorables a la nueva legitimidad a la vez que la ocupación y control de aquellas infraestructuras estratégicas esenciales hasta que estén sujetas a la legislación catalana"